Algunas obras de Genet glorifican al ''Führer'' como arquetipo gay.
El MercurioBERLÍN.- El Museo Gay de Berlín celebra su 25 aniversario con una exposición que homenajea al novelista y dramaturgo francés Jean Genet, estandarte del ingenio, el escándalo y la provocación moral.
Con esta muestra, el museo celebra un doble aniversario, sus 25 años de vida y los cien años del nacimiento de Genet, un revulsivo en su época al igual que lo fue el museo cuando se creó en 1985.
A través de dos amplias salas se hace un recorrido por la vida de Genet (1910-1986), hijo de madre prostituta y entregado a la asistencia pública con un año, que pasó su juventud entre hurtos, cárceles y chaperos, para acabar codeándose con Sartre, Cocteau, Picasso y Giacometti.
Tras ser expulsado del ejército por cometer actos impúdicos (fue descubierto en actitud homosexual con un compañero) y perpetrar varios robos, Genet iba a ser condenado a cadena perpetua, condena de la que fue indultado en 1948 gracias a varios personajes de la vida artística e intelectual francesa que intercedieron por él.
Durante su época en las cárceles escribió algunas de sus novelas más conocidas, como "El milagro de la rosas" y "Santa María de las Flores" además de otras piezas en las que retrataba de forma totalmente explícita y provocadora la marginación, el crimen y la homosexualidad, motivo por el que su obra fue prohibida en muchos países.
Otro de sus libros, "Querelle", basado en historias cruzadas de amor y asesinatos, se convirtió en una insignia del movimiento gay.
Ahora, el museo Gay de Berlín le rinde homenaje al realizar un repaso de su vida y obra a través de un centenar de objetos, entre libros, carteles y fotografías.
La exposición, que estará abierta hasta el próximo 7 de marzo, también incluye proyecciones sobre películas basadas en la adaptación de novelas de Genet, así como grabaciones de sus provocadoras y escandalosas obras de teatro.
Los visitantes también pueden atisbar retratos y caricaturas del autor con sus amigos, que comparten espacios con colages que muestran imágenes explícitas de penes y masturbaciones.
Una de las partes más interesantes de la exposición recala en la fascinación de Genet por el fascismo alemán a través de la "sexualización" de los ocupantes nazis, en la que demoniza de manera banal a los soldados alemanes y glorifica al "Führer" como arquetipo gay.