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Raza quimera

Con diez años definidos por una fusión entre músicas gitanas, balcánicas, klezmer, latinoamericanas y rockeras, este grupo chileno ratifica lo mejor del mestizaje en su tercer disco.

15 de Enero de 2012 | 22:12 |
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Está bien partir con un poco de gramática si se trata de un disco con este nombre. Escribir Raza quimera es parecido a juntar palabras como Tierra leyenda, o Canto delirio, o Pueblo espejismo. No es la combinación corriente de un sustantivo seguido de un adjetivo. Son dos sustantivos, y el puro título se puede leer muy bien como una declaración para empezar. Al resignificar el sustantivo "quimera", el grupo chileno La Mano Ajena lo transforma de hecho en un adjetivo, apropiado para calificar esa idea de pureza que algunos ven en la "raza": como una quimera, o sea algo que no es posible ni verdadero.

No es sólo gramática, por supuesto. Es política. Éste es el grupo que ya hace siete años dejó grabado por ejemplo que en cada puerto hay una favela y que, aunque esos barrios pobres tengan distintos nombres en cada país, Latinoamérica entera es una favela. Y son músicos que en diez años de carrera se han definido por un mestizaje cultural hecho de músicas gitanas, balcánicas, de la tradición judía o klezmer, latinoamericanas y rockeras entre varias otras. Contra la segregación, la mezcla. Y mejor que la raza, las razas: el plural, la fiesta mestiza. Así se había escuchado hasta ahora en sus discos La Mano Ajena (2005) y en Radio galena (2008), y se escucha con más consistencia todavía en Raza quimera (2011).

Son dos canciones rockeras para empezar. "Novus ordo seclorum" tiene un arranque pesado, con tonelaje de guitarra distorsionada y batería pero también de violín, algún carácter hasta tanguero y un momento en el que la cantante y actriz María Fernanda Carrasco llega a rayar en la escuela de Arlette Jequier en Fulano cuando habla de una inyección de terrorismo de Estado. Luego "Raza quimera", la canción, viene a acelerar el pulso con otra mole de rock, reggae, rap, clarinete, acordeón, cumbia, cita a Violeta Parra y unos instantes thrash metal donde la guinda de la torta es Juan Ayala, cantante del combo jaranero Juana Fe, invitado a redondear una letra cantada, rapeada y dialogada que resume toda la línea editorial de La Mano Ajena ("que si es nuestro, que no es nuestro, si es de afuera o es de acá") en una celebración febril hecha para salir a bailar.

Es sólo el comienzo de Raza quimera y, si con las dos primeras canciones el grupo ya gana por nocaut, lo que sigue es más evidencia. "Loco loco" suena entre cumbia y rock entonada a dúo entre la cantante y el acordeonista Gabriel Moyla, autor de la canción, más unas notas que el clarinetista Jair Moreno toma prestadas de la "Rapsodia in blue" de Gershwin para echar más ingredientes a la receta. En "Cadenza" el director musical Rodrigo Latorre pone a prueba todo el oficio actoral que Fernanda Carrasco vuelca en esos versos sobre una mujer que se debate entre Opium, Chanel, Calvin Klein o Paco Rabanne. Luego hay hot jazz, hay una canción bien titulada "Balkan bolero" como muestra de otras influencias asimiladas por el grupo, y hay dos selecciones tradicionales rumanas y una klezmer para las bonitas melodías que Danka Villanueva pulsa en el violín, que vienen a reforzar el repertorio europeo grabado por el grupo desde su primer disco.

Además de ratificar su aptitud para inventar y tocar melodías sólidas y creativas en su instrumento, el bajista Cristián Aqueveque coescribe otra de estas canciones, que contiene uno de los versos definitorios de Raza quimera. "Agita, baila y grita: fiesta y conciencia" dice el coro de "Fábula", con una letra dedicada a las promesas del arco iris concertacionista del mismo modo en que, al cierre del disco, "Dónde están" es una mirada nueva a la cuestión siempre pendiente de las violaciones a los derechos humanos en Chile. Este grupo está despierto para cantar sobre el dolor de la dictadura pero también sobre lo peor de la democracia, y con esa misma claridad saben articular el discurso y la música, la celebración y la lucidez, la fiesta y la conciencia.