SANTIAGO.- 'Cultura mainstream' es un libro sobre la geopolítica de la cultura y de los medios de comunicación en todo el mundo. Esta obra sobre la globalización del entertainment se interesa por lo que hacen los pueblos cuando no trabajan: lo que se denomina su ocio y sus diversiones. A menudo se habla de 'industrias del entertainment' (...) Pero las industrias creativas ya no son hoy un tema exclusivamente estadounidense: son un tema global".
Con estas palabras define el sociólogo y periodista francés Frédéric Martel su último libro, "Cultura mainstream. Cómo nacen los fenómenos de masas" (Taurus, $19.000), una investigación que le tomó cinco años, entrevistando a más de 1.250 personas en 30 países con el objetivo de comprender el alcance real de lo que Martel llama "la guerra mundial de contenidos".
Películas, series de televisión, música y cadenas de noticias 24 horas son parte de la industria del entretenimiento global, que Estados Unidos lleva décadas generando. Sin embargo, según el autor, eso está cambiando, en la medida que nuevos actores se suman a la creación de contenidos. Países como China, India, Brasil o Qatar están participando de este dinámico mercado global con medios de comunicación propios. Un fenómeno que, además, cobra una creciente velocidad gracias internet.
A lo largo de su libro, Martel busca comprender los elementos que permitieron la expansión de la industria del cine y la televisión de Hollywood. Y de qué manera otros países están siguiendo —en mayor o menor forma— ese modelo. O si están construyendo un modelo propio.
Por ejemplo, anualmente se venden 3.600 millones de entradas para ver películas de Bollywood, frente a los 2.600 millones de producciones filmadas en Hollywood. Pero en términos de recaudación, el "box office" indio apenas supera los US$2.000 millones anuales, en tanto Hollywood recauda casi US$40.000 millones (de acuerdo a cifras de 2008), plantea el autor de "Cultura mainstream".
"¿Las civilizaciones han entrado inexorablemente en una guerra mundial por los contenidos o dialogan tal vez más de lo que la gente cree?", se pregunta Martel. La respuesta apunta a que el mundo se encuentra en un proceso de transición, del cual ni la industria de contenidos estadounidense ni la de los nuevos países involucrados saldrán sin profundos cambios, que incidirán en la manera en que las diferencias audiencias consumen ocio y entretención.