Son veinticinco años los que cumple este 2012 Gondwana —los infinitos cambios de integrantes en su historia no invalidan la estabilidad de su duradero trabajo reggae—, y por eso Revolución es un disco del que es legítimo esperar signos firmes de identidad, y no ya una pura apuesta radiable. Más allá de las particulares preferencias del auditor, no hay duda que esos rasgos identitarios están ya anclados en la música del grupo nacido en La Pincoya (con I-Locks Labbé como único integrante original): Matriz de reggae jamaiquino y empatía social latinoamericanista, levantada con un canto firme y dúctil (el de MC Jona) junto a aderezos rock, que en este disco le abren a la banda terrenos nuevos en temas como "N.O.M." y "Ghetto sur" (de lo más electrificado grabados por ellos hasta ahora).
Pese a la escasa difusión local de sus giras internacionales, Gondwana es uno de los grupos chilenos con mayor actividad en vivo en el exterior. Revolución es un disco evidentemente ideado para una audiencia directa, con estribillos firmes, bronces brillantes, cadencia bailable y versos pensados en colectivo. Hay en eso eficacia, aunque no grandes sorpresas, si bien el grupo se reserva guiños breves pero elocuentes de lo que quizás podría indicar nuevos rumbos en sus venideras producciones. "El beso que da una rosa" y "Hasta que salga el sol" son temas de amor coloreados por teclados, punteos de guitarra y coros delicados y amistosos, en los que Gondwana ya no suena solo a una buena banda de reggae, sino que a un grupo inscrito con oficio en el cauce mayor de la canción popular.
—Marisol García