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Mi Gitano Corazón

La exitosa serie de Canal 13 corona su primera temporada con un disco en el que sus integrantes pasan con más o menos brillo, pero en el que quien verdaderamente se revela es uno que no forma parte del team adolescente.

08 de Marzo de 2012 | 12:34 |
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Hay una mezcla de vertientes y objetivos en Mi gitano corazón, el disco surgido de la serie "Perla", de Canal 13. Por un lado, está la innegable intención de aprovechar el vuelo de ese programa para generar un producto de merchandising, además de levantar una plataforma desde la cual seguir proyectando a jóvenes a los que podrían quedarles más temporadas en televisión.

Pero medido con la vara que podría evaluarse un soundtrack promedio, lo cierto es que la placa también pasa la prueba: Para los seguidores de la serie, aquí están contenidos los temas que suenan al fondo de cada escena, y que han sido televisamente asociados a momentos de melancolía, jolgorio, romanticismo, o a la personalidad de cada integrante del elenco.

Son estos mismos los que interpretan la mayor parte de los temas, y la marca que dejan es disímil. Así, lo de la propia Perla en el tema central "Mi gitano corazón" no pasa de lo anecdótico, mientras Cristóbal proyecta mucho más carácter y claridad de objetivos en sus distintas intervenciones. Ya sea ubicado frente al micrófono ("La amistad ya se acabó") o en rol de ideólogo ("Gangsta la calle", interpretada por Maikol y Sebastián), el adolescente deja en claro que si hubiera que ponerle fichas sólo a uno de este plantel, él sería la apuesta más segura. Distinto es el caso de Cony, cuyo peso en el disco debe radicar en elementos relativos a la dramaturgia de la serie; de otro modo, no se explica que un tercio de los 15 cortes hayan sido entregados a una interpretación tan aguada e insípida como la que ofrece.

Pero la de los adolescentes termina siendo la pelea chica en esta historia, porque si hay un nombre que realmente puede llegar a llamar la atención aquí, no sería otro que el de Rodrigo Stambuk. El productor y compositor firma casi la totalidad de las canciones, que aunque elementales y a veces irregulares, de todos modos cumplen con el desafío esencial del pop adolescente, que es dar con líneas melódicas (coros, sobre todo) recordables y pegajosos. Un claro ejemplo es la herencia trasandina de "Miles de horas", uno de los dos temas interpretados por el propio Stambuk junto a su banda Loft.

El resto de las piezas, claramente son encargos para un segmento al que el también guitarrista de Glup! no pertenece, pero en los que evidencia su efectividad como factoría. Su hermano Koko ya lo había hecho con proyectos como Supernova y Stereo 3 en los 90, y hoy es su turno de pasar la prueba con los jóvenes que ahora de están de moda. En unos meses más, lo más probable es que el disco de "Perla" no sea más que un objeto inerte en las estanterías, pero seguro que el nombre de Rodrigo Stambuk estará con sus bonos al alza en la manufactura de canciones.