EMOLTV

Un salto al vacío

Un histórico debut en Chile ejecutó el saxofonista neoyorquino de free jazz junto a su emblemático cuarteto que profundiza en la tradición de la música judía desde un punto de vista actual. Masada es otra dimensión musical de ese nombre de culto llamado John Zorn, un referente de las vanguardias musicales desde los años ’80.

16 de Marzo de 2012 | 19:00 |
imagen
Cristián Soto L., El Mercurio

Nunca nada se repite como la primera vez y el saxofonista, compositor e improvisador neoyorquino John Zorn vino a corroborar este teorema con un concierto que a todas luces fue iniciático para una parte del auditorio. Es el público que conoce a Zorn por su participación en el grupo de rock avant-garde Naked City, de los ’80, o por la producción musical que realizó para el clásico disco del grupo Mr.Bungle, en los ’90, junto a Mike Patton. Zorn es eso, pero es mucho más que eso.

En un Teatro Caupolicán limitado a su planta baja, vale decir, con el espacio disponible sólo para unas 600 sillas, el músico presentó por primera vez en Chile a su proyecto más significativo. Con el cuarteto de free jazz Masada, Zorn ha canalizado una creación que viene desarrollando más o menos desde 1994 y que es una búsqueda musical de la raíz hebrea, pueblo al que tanto él como los músicos que integran Masada pertenecen. A lo largo de poco más de una hora, el saxofonista presentó en Santiago una mínima fracción de ese cancionero de 400 obras que lleva el título de “Book of angels” y con el que Zorn pretende responder una pregunta: ¿cuál es el futuro de la música judía?.

El concierto giró en torno a este enunciado, alternando pasajes de jazz libre e improvisación colectiva demencial con bellos cantos judíos. Zorn impone un carismático juego de dirección en terreno, alentando o limitando las intervenciones de sus sidemen Dave Douglas (trompeta), Greg Cohen (contrabajo) y Joey Baron (batería) con todo tipo de códigos gestuales. De este modo, Masada funciona en terreno a su entera dispocisión, más allá de que el repertorio también le pertenezca. El cuarteto es el instrumento de John Zorn.

Tiene tres solistas (Zorn, Douglas y Baron), mientras la música se estabiliza a partir del trabajo de Cohen como único aglutinante. La música expresionista avanza en cuatro frentes sin despegarse, hasta que un solo gesto de Zorn puede cambiar la historia y convertir la narración, hasta allí armónica y equilibrada, en un caos absoluto de griterío instrumental, energía rítmica. Además, Zorn utiliza técnicas alternativas de ejecución del saxo alto: frulatti, multifonías y variación de presión en la salida del aire, entre otras. Incluso utiliza su pierna para interrumpir e intervenir el sonido de la campana de su instrumento.

Zorn es un músico que ha logrado congeniar las tradiciones del clarinetista klezmer Naftule Braindwein y el padre del free jazz Ornette Coleman. Ha creado una experiencia nueva de audición, donde convive la apreciación musical más severa con la celebración material del canto. Masada es el nombre de la montaña ubicada en el desierto de Judea donde, según dicen las escrituras, un grupo de judíos cometió un suicidio colectivo tras resistir el sitio romano. La experiencia de oír a John Zorn junto a Masada es también un salto al vacío y un desenlace imprevisto.