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Arjona volvió a sentir el delirio local en el primero de sus cuatro shows en Santiago

Con lleno absoluto en la Arena Movistar y griterío mayor en sus fanáticas, el guatemalteco se paseó por los mayores éxitos de su repertorio en medio de una escenografía giratoria. Sus presentaciones siguen hasta el domingo.

20 de Abril de 2012 | 00:24 | Por Sebastián Cerda, Emol
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Arjona cautivó a su público con su fuerza interpretativa y con un montaje en el que lo escenográfico se impuso sobre la tecnología.

Cristián Soto Quiroz, El Mercurio

SANTIAGO.- Éste es un libreto conocido, algo que puede anticiparse con cien por ciento de probabilidades de acertar: Ricardo Arjona en Chile, actuando en un recinto repleto, con miles de mujeres coreando sus temas y rendidas ante cada palabra que sale de la boca del guatemalteco.

Es la postal que el hombre de "Señora de las cuatro décadas" ha impreso en cada una de sus visitas, desde los 90 en adelante, y ahora no fue la excepción: Ante una Arena Movistar con cerca de 15 mil personas, el cantautor abrió hoy una seguidilla de nada menos que cuatro conciertos al hilo en ese recinto, una marca que hasta ahora sólo anotaba Luis Miguel.

Claro que la apertura de la serie no estuvo exenta de inconvenientes, porque fueron más de 30 los minutos que el artista tardó en salir a escena, a causa de la gran cantidad de asistentes atrapados en el tráfico de las inmediaciones del Parque O'Higgins, lo que despertó la impaciencia en quienes se preocuparon de llegar a la hora.

Pero como el que canta es Arjona, y las que vinieron son sus fans, el retraso se esfumó apenas de apagaron las luces, para que se luciera una escenografía que reitera una vez más en elementos domésticos y citadinos, y comenzara una extensa introducción en pantalla, con la pista de "Vida" de fondo.

Recién entonces vino "Lo que está bien está mal", parte de su reciente disco Independiente, y luego la seguidilla de códigos a los que el cantante ya nos tiene acostumbrados, tanto en el plano estético como en el extramusical.

Así, vinieron éxitos como "Animal nocturno" guitarra al cuello, "El amor" algo despojada de su aspiración épica, "Historia de taxi" en clave salsera, "Dime que no" y "Cuándo" amarradas como los clones que son, y "Señora de las cuatro décadas" con voluntaria del segmento incluida.

El recorrido, teñido de tonos centroamericanos al alero de sus experimentados percusionistas, superó las dos horas de concierto, gracias a las 23 canciones del repertorio, pero también a las extensas intervenciones del cantautor sobre las crisis de pareja, los recuerdos de su infancia y la cadena de frases con que activa el botón del griterío en sus devotas.

El formato ya es de fábrica, tal como un montaje en el que lo escenográfico se impone siempre sobre lo tecnológico, ahora con un loft de soltero, un teatro y un circo como entornos escogidos. Las recreaciones son sencillas en su inspiración pero algo kitsch en su resultado, mientras que el giro en 180 grados para revelar la cara opuesta aparece como la mayor innovación, en relación con sus anteriores construcciones barriales.

La del departamento fue la cara escogida para abrir y rematar, con canciones como "Fuiste tú" a dúo con Gaby Moreno (una guatemalteca de sorprendente registro), "Te conozco" con avasallador coro del público, y "Mujeres" con la banda en pleno en primer plano.

Y sí, son esas mismas canciones que todos ubican, y que así como trastornan a las que hoy vinieron, han despertado la irritación de otros tantos, en una dinámica que no tiene para cuando acabar. Es cierto que este género aparte llamado Arjona es un festín de frases hechas y metáforas insólitas; lo ha sido desde el mismísimo primer momento, y lo será hasta el lejano día en que el guatemalteco muera con las botas muy bien puestas.

Por lo mismo, a estas alturas ya no vale mucho la pena seguir ahondando en ello. Mientras en sus fanáticas esas frases no tienen caducidad en su efecto explosivo, la sorna en sus detractores ya adquiere cierto tinte de lugar común. Tan cliché como una canción de Ricardo Arjona.

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