SANTIAGO.- Luego de casi dos años de trabajo, finalmente Stefan Kramer llega a los cines nacionales con su proyecto más ambicioso: Stefan versus Kramer. La película reúne en cien minutos una veintena de personajes imitados por el actor, además del rol como sí mismo.
La película se centra en el conflicto familiar que vive Kramer por su exceso de trabajo y por las inquietudes profesionales de su esposa, Olivia, quien es interpretada de forma convincente por la verdadera pareja del protagonista, Paloma Soto.
La inestabilidad del matrimonio sentará las bases de la venganza que planifica un grupo de figuras públicas. Los alter ego de Sebastián Piñera, Leonardo Farkas y Pablo Zalaquett intentarán destruir la carrera del imitador atacando las bases de su familia. El plan será desarrollado por el mejor estratega que pudieron hallar: Marcelo Bielsa.
El plan de ataque es simple: fichar a la pareja en un programa de talentos conducido por Rafael Araneda (Famosos Cantando con sus parejas no famosas) para impulsar la carrera de Olivia como cantante, la cual no cuenta con el apoyo de Kramer, quien prefiere que ella sólo trabaje como dueña de casa y cuide de sus hijos, Ema y Panchito (Teresa y Andrés Commentz).
El egoísmo de Kramer le jugará en contra y facilitará el plan de sus “enemigos”. Además, se sumará una denuncia de Jordi Castell en Primer Plano y la llegada de un “guía espiritual” a la vida de Olivia. La única manera de revertir el plan de Bielsa es conquistando otra vez a su familia, con ayuda de sus amigos Negro Piñera y Arturo Longton.
La película apuesta por seducir a la audiencia con el humor familiar que caracteriza al imitador, relegando a un segundo plano la calidad del guión.
Aunque esta semana la película de Kramer se impone en la mayoría de los cines, también se estrena otra producción: "Mi semana con Marilyn", cinta que le valió a Michelle Williams su tercera nominación a los premios Oscar.
La actriz interpreta a una vulnerable Marilyn Monroe durante el rodaje de "El principe y la corista", cinta que rodó durante 1957 en Inglaterra bajo las órdenes de Laurence Olivier (Kenneth Branagh, quien también fue halagado por La Academia).
El filme está basado en la verdadera relación amorosa que entabló la actriz con un joven asistente de dirección, Colin Clark (Eddie Redmayne), durante los meses de filmación, cuando atravesaba una crisis matrimonial con el dramaturgo Arthur Miller (Dougray Scott) y se cuestionaba su valor como actriz.
La actuación de Williams fue reconocida con varios galardones (entre los que destaca el Globo de oro), por su asertividad al asumir la personalidad de una de las figuras más complejas de Hollywood. Logró retratar con éxito la sensualidad de Marilyn Monroe, pero también trajo a la pantalla grande los traumas e inseguridades de Norma Jean.