Las calugas y los biceps seguirán siendo parte importante del show de Los Vivancos, aunque ahora los ángeles y los demonios también tendrán su espacio.
Carlos BelénSANTIAGO.- Los hermanos Vivanco no pasaron inadvertidos en su visita de noviembre de 2011 a Santiago. No sólo por el furor femenino que lograron despertar en el Teatro Nescafé de las Artes, sino también por las diferentes figuras de la televisión y la farándula que entonces rodearon sus pasos.
Así, cenaron con personajes como Catalina Pulido y Carolina Oliva, mientras que en la entrada del recinto de Manuel Montt, modelos como Kenita Larraín y Adriana Barrientos se peleaban los flashes. A la primera incluso se le colgó un romance con uno de los hermanos.
Todo eso dejó en cierto segundo plano el real motivo de la visita de los españoles: Que estos hermanos, agrupados bajo el nombre de Los Vivancos, son uno de los conjuntos más populares de baile flamenco tanto en su país como en el extranjero.
Los bailarines están concientes de esto, pero tratan de volcarlo a su favor: "Acá en España hay lo mismo, y creemos que es importante. Muchos pueden no estar de acuerdo en mezclar la farándula con las artes escénicas, pero creemos que a través de eso mucha gente se entera de que estamos bailando en el teatro, y va a vernos. Todo lo que ayude a que la gente acuda más a los espectáculos, bienvenido, nosotros encantadísimos", dice Josua Vivanco.
"Cuando llegan al teatro se olvidan del resto, porque nosotros hacemos lo que sabemos bien: Meterlos en un mundo mágico para que se olviden de todo lo que han visto", agrega.
Y si antes esa intención se limitaba a la tradición del flamenco, mezclada con una cuota de artes marciales, calugas y biceps, ahora aquello del "mundo mágico" se lo están tomando mucho más en serio, porque precisamente la fantasía es uno de los elementos centrales de "Aeternum flamenco", el show con que los siete hermanos regresan a partir de este jueves 30 de agosto.
De este modo, ahora ya no habrá sólo tabla y torsos desnudos. El montaje ahora se desarrolla bajo un concepto global de espectáculo, siguiendo una lógica estilo Broadway y al alero de un experto de esas lides: El ex colaborador del Cirque du Soleil Daniele Finzi Pasca.
"Quisimos hacer una obra más teatral. Por supuesto que el flamenco sigue siendo el gran protagonista, pero es una cosa diferente, porque la música suena como una banda sonora, aunque tenga guitarra, cantaores y percusión. Hicimos una grabación con la orquesta de Bulgaria, con más de cien músicos. Ahí se aparta un poco de lo tradicional, se podría decir que es un musical flamenco en grande", explica Josua.
Ello está complementado por recursos de vestuario, iluminación y escenográficos, al alero de un hilo conductor que rige a la obra. "Jugamos un poco con el concepto del bien y el mal. Aparecen demonios, ángeles, figuras no muy concretas, pero que apuntan a eso. Jugamos a que a través del baile podemos ser inmortales", dice el bailaor.
El espectáculo tendrá funciones hasta el domingo 2 de septiembre, y las entradas están en venta en las mismas boleterías del teatro y a través de Ticketek, por valores que van de $15.000 a $50.000.
Pero aunque hayan dado un giro o diversificado la apuesta, Josua Vivanco de todos modos tranquiliza a aquellas que engancharon más con lo visto el año pasado, y que hoy dudan ante este espectáculo de perfil global. "Es algo diferente, más cuidado, con más detalles, pero a la vez tiene nuestro sello: En el escenario seguimos siendo unos salvajes", recalca.