Con todo lo amplio que es el universo tradicional de la paya, del guitarrón y del canto a lo poeta al que pertenece Manuel Sánchez, este cantor chileno también se ha internado desde hace tiempo en la composición de canciones propias, tal como se oye en sus previos discos Verso libre (2000) y Guitarrón a lo poeta (2007), y como viene a corroborar sobre todo en Perro callejero (2012), su tercer trabajo personal. Aquí Manuel Sánchez pone un paso adelante su oficio de cantor urbano por sobre sus caracteres de payador, guitarronero y cantor a lo poeta, pero sin cortar el lazo que lo une con esas fuentes.
Porque el guitarrón chileno sigue presente y se escucha en la instrumental "Ultravioleta" y en tradición profunda que parece venir desde la base continua de "Víspera de San Juan". Y de igual modo la primera cancón, "Ofreciendo el corazón", está escrita en décimas, el verso más frecuente en el canto a lo poeta. Pero al mismo tiempo en Perro callejero hay canciones como "Alta hora de la noche", inscrita en un compás de cuatro tiempos, con un solo de saxo y acordes tenues de teclado de fondo que instalan a Manuel Sánchez en un lugar mucho más próximo que el de la raíz del folclor.
Construido sobre arreglos austeros, con armonías de guitarra y piano sobrepuestas y la participación principal del pianista Nicolás Oyola y del guitarrista Max Villalobos junto a Manuel Sánchez entre varios otros instrumentistas, el disco contiene canciones en diversos ritmos americanos, entre el vals peruano de "Américas" sobre versos de Neruda; la "Zamba para Víctor Jara", en la que basta aguzar el oído para escuchar la segunda voz que hace Max Berrú, integrante histórico de Inti-Illimani; o "Alto Hospicio", que pese al pulso lento es una cueca con todos sus versos. Y, tratándose de un hombre iniciado en el canto a lo poeta, el verso es un componente primordial en esta música.
Entonces aparece un doble compromiso con la contingencia de ayer y de hoy, bien expresado en el también doble homenaje a Víctor Jara que implica dedicarle una zamba inédita y citar luego el poema "Somos cinco mil", que Jara escribió horas antes de ser asesinado por militares en el Estadio Chile en septiembre de 1973. La actualidad se respira por todos lados, en la cueca "Educación con precio", en la desigualdad social denunciada en "Alto Hospicio" y "Cárcel arde", canción que Sánchez estrenó en el disco colectivo Música x memoria (2011) producido por el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos. Y sobre todo en "Estoy molesto", donde el autor no sólo suma una voz más al coro del descontento que cunde por Chile y el mundo, sino además termina por transformarse en un rockero y en un rapero, si hay que enarbolar el gesto libre de apropiarse de más géneros musicales. Es en este punto que Perro callejero se vuelve un disco insospechado de rock y rap urbano. Y es ahí cuando perro callejero más rima con rapero callejero.