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Cuatro producciones en vivo para terminar arriba el año discográfico

Led Zeppelin, Coldplay, Blur y Romeo Santos, forman un abanico para todos los gustos en las estanterías.

31 de Diciembre de 2012 | 15:33 | Emol
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Jason Bonham (hijo de John), Robert Plant, John Paul Jones y Jimmy Page reunieron a Led Zeppelin en 2007. El disco de dicha jornada llega como un hito musical.

AP

SANTIAGO.- Muse, The Killers, Rush, Deftones, Aerosmith y decenas de artistas entre más nuevos y más clásicos dieron que hablar este año que termina con novedades discográficas. Pero en el cierre de la temporada, en las estanterías confluyen también producciones que portan la fuerza del estreno, pese a que su materia prima no sea exactamente la novedad.


Se trata de una serie de discos en vivo, arena que cuenta con trabajos para todos los gustos. Algunos, buscan más bien sumar, sin mayores desafíos. Otros, en cambio, llegan con verdadero carácter de hito.


Entre estos últimos está Celebration Day, el disco que revive el concierto de reunión que Led Zeppelin ofreció a fines de 2007, año especialmente prolífico en retornos (desde Spice Girls a The Police, pasando por Soda Stereo), pero en el que los británicos lograron marcar la diferencia.


La jornada en la O2 Arena de Londres fue anotada por diversos medios ingleses como histórica, luego de que por primera vez en 27 años Jimmy Page y Robert Plant se reunieran también con John Paul Jones, y esta vez con el hijo del fallecido John Bonham, Jason Bonham, en la batería.


Con una forma excepcional (para entonces el tridente básico ya se empinaba sobre los 60 años), la banda recrea con fidelidad el poderío de sus mejores años, con un ímpetu rockero tan intacto como el registro de Plant, o la clase en las cuerdas de Page y Jones.


El registro es verdaderamnete indispensable y de colección para los fanáticos, no sólo por la calidad del contenido ni su carácter de histórico, sino además por una edición cuidada que también suma en cantidad, con dos CD y un DVD.


Uno menos, en tanto, ofrece el CD + DVD Coldplay Live 2012, con el que la banda de Chris Martin sigue aprovechando el amplio vuelo con que cuentan desde hace una década, sobre todo en el hemisferio norte. Tal vez por ello es que el disco se construye a partir de presentaciones realizadas en Francia, Canadá, España y Estados Unidos, desprendidas de la gira de promoción de su disco Mylo Xyloto.


No es lo mejor de los británicos, ya se sabe, y tal vez ello incida en un tono parejo, que de todos modos tiene los sellos fundamentales de los hombres de "In my place". Es decir, una vocación de estadios que prima en actitud y en un sonido grandilocuente que busca la compenetración de multitudes, tal como se siente desde la largada con temas como "Hurts like heaven". De todos modos, algo de espacio queda para las variantes, como el encendido de motores de "Yellow", aunque siempre bajo los mismos códigos.


Sin DVD, sino con dos CD, viene por su lado Parklive, el trabajo que registra la nueva vida de Blur. Y claro, la banda liderada por Damon Albarn cumple con reverdecer sobre todo espíritus, y pagar la deuda con fans que los reclamaban como pocos, pese a que no contagian especial chispa.


Sí, en cambio, se transmite entusiasmo y algarabía en la audiencia, a veces demasiada: Por momentos, la presencia del público asoma totalmente descalibrada en el registro de audio, casi recubriendo el trabajo de la banda, en lugar de complementándolo en el fondo.


Por fuera de la vereda del rock, finalmente, está The king stays king, un trabajo en el que Romeo Santos expone su vida post Aventura, como heredero natural de los bonos que el grupo no alcanzó a aprovechar del todo por sí mismo, tras el fenómeno bachatero que explotó hace algunas temporadas.


¿Hay algo nuevo en relación con esa formación? No mucho. La fórmula romántica-cachonda de esta lectura pop de la bachata es la que sigue imperando, con temas del cuarteto incluidos en la lista, por cierto.


Lo que sí cambia es la valoración que Santos tiene de sí mismo, y que aquí se ve extrapolada al extremo: No sólo está el título alusivo al rey, sino una permanente mención al mismo, más un trono dorado para aparecer en el escenario y hasta una corona como soporte de micrófono. Todo un circo en función de un solo nombre.

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