Carlos Saura admite que en su carrera como cineasta ha sido "muy egoísta"

El director de "Cría cuervos" habló en extenso de su carrera en el marco del Festival de Cine de Málaga.

24 de Marzo de 2014 | 17:09 | EFE
EFE.

MÁLAGA.- A sus 82 años y después de haber dirigido más de una treintena de títulos, algunos de ellos fundamentales en el cine español, Carlos Saura considera que ahora "no es más difícil rodar" que cuando él empezó, y sobre su carrera reconoce que fue "muy egoísta" e hizo "siempre la película que quería hacer".

Saura recibió el galardón "Película de Oro" por "La prima Angélica" (1973), en el  Festival de Cine Español de Málaga.

El realizador recuerda que ese proyecto se rodó "en una época en la que era espinoso todo y no se podía hablar de nada", y en la que cineastas como él intentaban "luchar contra un tipo de cine que estaba ahí anquilosado, en el que había películas interesantes y bien hechas, pero con temas trasnochados".

"No se hablaba nunca de lo que pasaba en este país y en el mundo, de las relaciones con las personas, con la familia, con la Iglesia, con la religión o con la Policía, que eran tabúes".

En sus películas, él intentaba hablar de esos temas "de una manera un poco metafórica", porque era el modo en el que le gustaba "contar historias".

"Hice 'Los golfos', que era una película muy realista, y otras como 'El séptimo día', 'La caza' o 'Deprisa, deprisa', pero me gusta el tipo de cine en el que se utiliza más la imaginación, y que proyecta una realidad que da pie a una realidad más amplia de recuerdos, imágenes y futuro y pasado mezclados".

Sobre la aparición en "La prima Angélica" del personaje del actor Fernando Delgado escayolado con la mano extendida a semejanza del saludo fascista, Saura admite que era un "chiste" que incluyeron "con la idea de que lo iban a quitar seguro, pero la gran sorpresa es que nadie lo tocó".

"En cambio, hicimos otra película que sí que era simbólica, 'Ana y los lobos', donde estaban la Iglesia, el Ejército y la Policía y el sexo, y es curioso que la vio Franco incluso y dijo: 'Déjenla pasar, porque no la entiende nadie'", recuerda entre risas.

Respecto al trabajo de guión junto a Rafael Azcona, apunta que este era "una persona mucho más complicada de lo que la gente cree, con mucho carácter, imaginación y talento, pero que nunca quería comprometerse demasiado".

"Quería que tú le ofrecieras el argumento y los personajes y trabajar con él para ir resolviéndolo. Creo que con Ferreri y Berlanga el trabajo fue diferente. Su compromiso venía luego al escribir, porque era un hombre muy imaginativo y creativo".

"En todas mis películas, el último guión lo he escrito siempre yo, y en el caso de Azcona había cosas que me parecían excesivas y a él le gustaban, chistes un poco berlanguianos, pero era un hombre estupendo y un colaborador maravilloso", añade Saura.

Al protagonista, José Luis López Vázquez, lo califica como "maravilloso, aunque desgraciadamente no era Robert de Niro", y recuerda "una crítica francesa que decía que era una película maravillosa, pero qué pena este actor tan poco agraciado".

Sobre el cine actual, cree que "ahora con una cámara digital y tres actores se puede hacer una película maravillosa, otra cosa es que después la vean o no", mientras que en sus inicios "era imposible entrar en el mundo profesional, y había que pasar unos años en ayudantía, en un proceso artesanal pesadísimo".

Saura dedica gran parte de su tiempo en los últimos años a "ir de aquí para allá" para recibir homenajes como el de hoy en Málaga o los siete nombramientos como doctor "honoris causa".

"Por un lado, me gusta mucho, pero por otro me habría gustado que me hubieran hecho eso más joven. En el mundo siempre se glorifica a la gente cuando es mayor o cuando se muere, pero es mucho mejor en vida todo". 

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