Lagos destacó importancia de valores permanentes de El Mercurio

01 de Junio de 2000 | 09:09 | El Mercurio
El Presidente Ricardo Lagos en su discurso de anoche en la cena de gala de "El Mercurio" en CasaPiedra manifestó:

"Quiero hoy, en primer lugar, esta noche celebrar este acontecimiento: El centenario de "El Mercurio" de Santiago. Como aquí lo ha recordado el presidente de "El Mercurio", pocos medios de prensa de el mundo y por cierto muchos menos en América Latina pueden apelar a esta larga tradición, máximo cuando lo entroncamos a "El Mercurio" de Valparaíso.

"Pero, claro, cien años son muchos años, pero son muchos más en un país nuevo, joven como el nuestro, que todavía no llegamos a los 200 años de vida independiente.

"Eso es lo que nos hace estar orgullosos cuando celebramos un centenario. Entonces es prácticamente legítimo decir que toda la historia del Chile republicano ha pasado en las páginas de "El Mercurio". Ayer en las páginas de "El Mercurio" de Valparaíso y después en Valparaíso y Santiago.

"Por eso me parece tan importante que al celebrar estos cien años de vida, haya habido acá esta noche distintos enfoques de cómo entender aquello. Desde los desafíos de "El Mercurio" de hoy y de mañana a la reseña que se ha hecho de Agustín Edwards MacClure, el fundador, a los 22 años, de "El Mercurio" de Santiago.

"Se me ha pedido que dirija algunas palabras. Es algo difícil y complejo. La relación entre el poder y la prensa es una relación difícil y compleja. Siempre los que ejercemos las tareas cotidianas consideramos que nuestras brillantes ideas, nuestras sabias decisiones no son debidamente ensalzadas en la prensa editorial.

"Hay una relación compleja, difícil. ¡Tanta idea brillante! y que desgraciadamente el editorial de turno no es capaz de considerarla a la altura de aquel que las piensa.

"Porque así ha sido siempre. Me cuentan que en los orígenes, allá por 1827, era muy difícil sacar un diario. El poder del aparato del Estado, no obstante incipiente, era importante, las suscripciones del Estado eran muy importantes. Y por lo tanto el Estado o el Gobierno de turno tenían ciertas tendencias a poder moldear un poco la prensa. Así parece que ocurrió en 1830, donde el gobierno de la época consideró necesario disminuir el rango de la libertad de prensa. Y entonces "El Mercurio" declaraba "¿pero por qué no podemos de hablar? ¿No habitamos un Chile libre y republicano?" Y el mismo Mercurio dos décadas más tarde, en 1852, decía que la libertad de pensamiento es la ley de la civilización, que tarde o temprano será reconocida como la condición del progreso.

"Y allí estaba, El Mercurio de Valparaíso señalando que no era posible el progreso en sentido amplio si no había una libertad de expresión que le permitiera expresarse en su totalidad.

"Este diario, el de Valparaíso, cumplió un papel fundamental en el surgimiento y desarrollo del movimiento cultural de 1842. Por sus páginas están las plumas de Sarmiento y Alberdi, de Bello y de Lastarria y por cierto de Benjamín Vicuña Mackenna, que dicen que requería de dos y tres secretarias que pudieran mantener la faz de sus rápidos discursos, se contó entre los redactores permanentes.

"El diario no sólo defendió la libertad de prensa, defendió la libertad de culto, la inmigración, promovió la marina mercante y el ferrocarril, la instrucción pública y los progresos de la prensa. Fue el diario liberal, progresista, comprometido con el desarrollo republicano de Chile.

"Y el 80, en 1880, fue adquirido por Agustín Edwards Ross y veinte años después, como aquí se ha recordado, su hijo, Agustín Edwards MacClure, al fundar el diario "El Mercurio" de Santiago hace exactamente un siglo, llevó adelante lo que debe haber sido una iniciativa pionera, insólita. Pocas veces ha ocurrido en Chile que una empresa que se inicia en la provincia termina siendo un elemento determinante para insertarse con éxito en la capital.

"Y esto lo hace Agustín Edwards MacClure, sucesor de una rica y larga tradición. Porque aquí, esta sociedad chilena se fue haciendo a partir de los que existían en esta tierra y de los que llegaban desde afuera. ¿Qué tuvo la sociedad chilena de ese entonces para recibir a un médico inglés como Jorge Edwards Brown en La Serena de 1804? ¿Cómo configuramos a este país para ser capaces de acoger al inmigrante, incorporarlo a nuestro medio y entender que a través de él estábamos enriqueciendo la sociedad chilena?

"Tuvimos una capacidad de incorporación y de acoger a tantos y porque acogimos a tantos, tuvimos también entonces a uno que era un futuro dueño de éste importante diario.

"Chile, el siglo diecinueve, se abrió a la diversidad. Con un flujo alto de inmigrantes. Fuimos capaces de acoger a los inmigrantes argentinos. Un Sarmiento estuvo entre nosotros. Aquellos que venían por razones políticas y con aquellos variados talentos que aquí se pudieron desarrollar. Sin embargo fue "El Mercurio" de Santiago que nació con legítimos y ambiciosos propósitos de modernización y posición en el panorama de la prensa internacional.

"Fue un chileno de 22 años el que planteó un desafío para mirar los desafíos del Chile del siglo XX. Se definió, aquí muy bien se recordaba, como un diario nacional, moderador, independiente del gobierno de turno, que recogía el espíritu republicano y liberal, progresista de su fundador. Un diario con vocación informativa, cultural, para conformar opinión pública.

"Se ha citado aquí, correctamente, el primer editorial de "El Mercurio", aquel que tenía como modelo el del "Times" de Londres. Pero, mire usted, cómo "El Mercurio" de 1900 entendía que era el Times de Londres.

"Decía: el 'Times' de Londres no es Tory ni Whig, ni conservador ni liberal, no es High Church ni Low Church, ni retrógrado ni radical, ni aristócrata ni plebeyo. Es todo eso y más que eso. Es inglés".

"Del mismo modo "El Mercurio" aspiraba ser todo eso y más que eso en nuestro contexto nacional, es decir aspiraba a representar plenamente la diversidad del conjunto de la sociedad chilena y eso fue en las primeras décadas de vida de este diario, que siguió reafirmando el proyecto liberal y progresista que le dio origen, con equilibrio y sentido patriótico.

"Es cierto, apoyó con entusiasmo el proyecto renovador de Arturo Alessandri Palma. No resisto citar lo que allí se dijo.

"En él, Arturo Alessandri, aparece el Estado como la ecuación reguladora que mediante soluciones de justicia y midiendo con la misma vara igualitaria a los poderosos y a los humildes, debe hacer imposible los conflictos. Después de leer ese discurso, el país sólo puede contestar al señor Alessandri, ¡adelante!".

"Intuyo que don Arturo, al leer este editorial, debe haberse sentido plenamente satisfecho.

"Pero apoyó también en su momento la reforma a la Constitución del 33. Fue también un insistente defensor de las instituciones democráticas como la separación y autonomía de los poderes del Estado que nos ha recordado nuestro actual Agustín Edwards.

"Fue allí cuando, siempre "El Mercurio", con motivo de algunos fallos que se produjeron en la década del veinte, reclamó que Arturo Alessandri, no obstante el "alessandrismo" de "El Mercurio", se hubiere pronunciado críticamente respecto a algunos fallos judiciales.

"Y "El Mercurio" sostuvo entonces que los fallos de los tribunales deben cumplirse sin otros recursos que los que la misma ley señala. El concepto más elemental de nuestro mecanismo constitucional y legal aconseja que ninguno de los poderes se crea llamado a pronunciarse al desempeño irrestricto de sus funciones".

"Así el diario fue definiendo su posición, siguiendo la tradición de otros. Y así el diario fue también capaz de abrirse en un campo cultural como aquí se recordaba, porque por sus páginas circuló un Augusto Orrego Luco, un Víctor Domingo Silva, un Mariano Latorre, Gabriela Mistral, Hernán Díaz Arrieta, Armando Donoso y tantos otros.

"¿Y las décadas después? Las décadas después son más complejas. Las décadas después fue la época de las confrontaciones de las grandes corrientes que se sentían excluyentes y que terminaron en sucesivos antagonismo políticos, ideológicos y sociales, cada vez más agudos.

"El Mercurio, como tantos otros medios de prensa, se alineó con una de las partes en conflicto. Y fue como todos los protagonistas de la vida nacional, tanto objeto como responsable de aquella división que culminó en el derrumbe de nuestra democracia".

"Todos fuimos responsables de lo que nos ocurrió y por el drama de lo que ocurrió, estoy cierto que vamos a iniciar éste siglo con la capacidad de reencontrarnos con la historia republicana, en que podíamos tener diferencias, pero no existir enemigos entre nuestro cielo y entre nuestra tierra. Y estoy cierto que el diario "El Mercurio" va a volver a tomar y va a seguir siendo aquél que puede hablar por el alma de todos los chilenos".

"Quiero decirlo francamente. En el Chile herido y dividido de esos años, era muy dificil mantener una perspectiva nacional como la definió en su proyecto fundacional Agustín Edwards MacClure.

"Por eso me parece, y lo he dicho muchas veces, que la crisis del 73 fue la tragedia de la desunión. Afortunadamente, creo también, que hemos avanzado mucho en la recuperación de nuestras mejores tradiciones democráticas y republicanas. Hemos recuperado al menos la capacidad de diálogo. De llegar a consensos, por el bien del país y aunque hay que decirlo, aún no hemos resuelto de manera definitiva temas acuciantes para la plena normalidad democrática, estamos en la ruta correcta y en la buena dirección.

"Por eso mi gobierno está comprometido con la reconciliación nacional, queremos construir un Chile para todos, que incorpore a sus minorías sociales, culturales y políticas. En ese contexto, la necesidad de un diario nacional, republicano e independiente, como lo planteó el fundador Agustín Edwards MacClure, es más indispensable que nunca.

"Un diario plural, auténticamente comprometido con la diversidad del país, que recoge los diferentes puntos de vista que se expresan en la sociedad.

"Un diario independiente, que no renuncia a sostener una mirada propia sobre la realidad. Como aquí se ha expresado también, un diario que por cierto tiene no sólo el derecho sino el deber de tener una línea editorial clara y definida, crítica de las autoridades: sí señor, en buena hora. Falta que le hace a algunas autoridades que los critiquen.

"Un diario republicano, que contribuya al fortalecimiento de las instituciones de la democracia desde su labor de informar de manera transparente, ágil y oportuna. Un diario que se moderniza y camina con el siglo que nace, cuyos contenidos aparecen en la edición electrónica de libre acceso para los usuarios de internet en todo el mundo. Un diario como lo es hoy que hace de puente con su país para tantos chilenos que viven en el exterior. Un diario que se inserta en la nueva dinámica de los flujos de información, en un contexto en que es imposible concebir la censura o el ocultamiento de las noticias o la enorme diversidad de fuentes noticiosas a disposición de los navegantes en la red.

"Un diario que se actualiza y es capaz de competir con éxito en este mundo interconectado y plural, con cada vez más medios específicos para audiencias más específicas. Un diario, en fin, que mantiene y cultiva una de sus mayores riquezas: el trato privilegiado a la cultura, al pensamiento, a la filosofía, a la literatura, a la música. Un diario que aporta a la discusión, un diario que recupera su proyecto nacional y les habla a todos los chilenos. Esto es lo que "El Mercurio" ha sido desde que nació, en los albores de nuestra Independencia, allá en el Valparaíso de 1827.

"Este es "El Mercurio" que se inicia hace cien años en Santiago y estoy seguro que estos cien años encuentran a la sociedad chilena en un momento peculiar de su historia, donde a partir de las heridas de ayer estamos conscientes que tenemos que dar pasos importantes para cicatrizarlas y mirar al futuro, en donde entendemos que las divergencias sobre cómo modelar una sociedad no nos hacen olvidar el objetivo profundo y común de entender un Chile y una nación que nos convoca a todos.

"En una empresa que cumplió hace poco ochenta años formulé votos por los próximos ochenta, quisiera pensar también en este diario que cumple hoy cien años que pudiéramos imaginar cómo será la celebración de sus 200 años. Para lograrlo tenemos que ser capaces ahora de entender la dinámica que tenemos como sociedad, la capacidad que tenemos de dar trancos grandes y fuertes. Pocas veces en nuesta historia hemos estado más cerca de tener un número tan grande de consensos sobre cómo dibujamos el futuro.

"Para dibujar ese futuro, para hacer que sus gobernantes entiendan que son sujetos que deben servir a los suyos, un diario como "El Mercurio" es indispensable. En buena medida no hay una democracia verdadera, real, profunda cuando no hay una prensa que cotidianamente es el aguijón del gobernante.

"Estoy cierto que el inicio de esta nueva etapa, de estos próximos cien años del diario, vamos a poder pensar que vamos a ser fieles a lo que quiso el fundador, a quien en esta historia de familia fue capaz de transmitir al actual presidente del directorio en su infancia y adolescencia los valores permanentes en los cuales él se fundó en el Chile republicano del siglo XIX. Estoy seguro, porque así se escribe la historia, que esos valores se transmitirán en "El Mercurio" del siglo XXI."
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