Familia Allende deploró boicot a inauguración de monumento

La Fundación "Salvador Allende", cuya presidenta es la viuda del ex Mandatario socialista, Hortensia Bussi, señaló hoy en un comunicado que lamenta la actitud del Partido Comunista en el acto "con que el pueblo de Chile y el Gobierno de la Concertación rindieron homenaje" al ex Presidente.

27 de Junio de 2000 | 20:17 | EFE
SANTIAGO.- La familia de Salvador Allende deploró hoy los incidentes protagonizados ayer, lunes, por "la dirigencia y un grupo de militantes del Partido Comunista" en el acto de inauguración del monumento al extinto Presidente chileno (1970-1973).

El monumento a Allende, instalado en la Plaza de la Constitución, frente al Palacio de La Moneda, fue inaugurado por el Presidente chileno, Ricardo Lagos, en una ceremonia que fue saboteada por un grupo de medio millar de manifestantes comunistas, que insultó y arrojó objetos a las autoridades.

La Fundación "Salvador Allende", cuya presidenta es la viuda del ex Mandatario socialista, Hortensia Bussi, señaló hoy en un comunicado que lamenta la actitud del Partido Comunista en el acto "con que el pueblo de Chile y el Gobierno de la Concertación rindieron homenaje" al ex Presidente.

"Estos hechos, lejos de opacar la significación de este acto de reparación histórica con el falso pretexto de no haber sido invitados, ponen de manifiesto, una vez más, la intransigencia para reconocer que la gente anhela la senda del reencuentro, la verdad y la justicia", señala la declaración.

La familia de Allende lamentó también que miembros del Partido Comunista, que durante el Gobierno de la Unidad Popular "fue un leal colaborador del Presidente Allende, hoy no hayan sido capaces de respetar su memoria ni de comprender la significación histórica que tiene para la democracia un acto como el acontecido ayer".

La nota refuta las afirmaciones de la secretaria general de esa formación política, Gladys Marín, y asegura que al acto fueron invitados oficialmente tanto ella como otros dirigentes de ese partido.

La actitud de los comunistas en la ceremonia, a la que asistieron unas 3.000 personas, concitó el repudio de todos los sectores de la alianza gubernamental, principalmente del Partido Socialista, del que Salvador Allende era dirigente.

De las monedas, huevos y piedras que los manifestantes lanzaron a las autoridades no se libraron ni siquiera la propia viuda de Allende, ni su hija Isabel Allende, diputada socialista.

En declaraciones a un diario vespertino, Isabel Allende dijo que si el Partido Comunista sigue con su política de confrontación, jamás superará el tres por ciento de apoyo que Gladys Marín obtuvo en la primera vuelta de las pasadas elecciones presidenciales, celebrada en diciembre del pasado año.

En la segunda ronda de esos comicios resultó ganador Ricardo Lagos, el segundo dirigente socialista que ocupa la Presidencia de Chile.

Los manifestantes comunistas gritaron a las autoridades "traidores" y "vendidos" porque rechazan la ley aprobada la semana pasada por el Parlamento que garantiza el secreto de la identidad de los informantes que aporten datos sobre el destino de los 1.200 desaparecidos que todavía quedan del gobierno militar.
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