Acuerdo pone fin a huelga de hambre y a conflicto carcelario

El documento suscrito esta madrugada por el vocero de la Confraternidad de Familiares y Amigos de Presos Comunes, Manuel Henríquez, el vicario de la Pastoral Social de la Iglesia Católica, Alfonso Baeza, y el director de Gendarmería, Hugo Espinoza.

SANTIAGO.- La situación en las cárceles chilenas comenzó hoy a normalizarse tras la firma de un acuerdo que pone fin a la huelga de hambre que cumplían más de 11.000 presos en protesta por las malas condiciones de los penales.

El documento de acuerdo fue suscrito esta madrugada por el vocero de la Confraternidad de Familiares y Amigos de Presos Comunes, Manuel Henríquez, el vicario de la Pastoral Social de la Iglesia Católica, Alfonso Baeza, y el director de Gendarmería, Hugo Espinoza.

La información fue entregada por el sacerdote Alfonso Baeza, quien quedó como garante del acuerdo.

El vicario dijo que la mayoría de las demandas de los internos están incluidas en el reglamento carcelario, el cual, según dijo, no puede seguir siendo "letra muerta".

La fórmula de arreglo, incluye entre otros puntos, la reanudación de las visitas, la reposición de los beneficios como salidas diarias y dominicales y el estudio de un indulto, como una de las formas de terminar con el hacinamiento que afecta a la mayoría de los recintos penales del país.

Al respecto, el vicario de la Pastoral Social explicó hoy que la justicia deberá revisar las causas de los internos, ya que muchas de ellos "llevan nueve años en prisión y continúan en calidad de procesados, sin condena".

También el documento de acuerdo estipula la aceleración del sumario por la muerte de siete reclusos durante un motín en la Cárcel de San Miguel, en el sector sur de la capital, que fue el detonante de la crisis que afectó a diez recintos penales del país.

En tanto, el vocero de los presos, Manuel Henríquez, declaró estar satisfecho con los acuerdos alcanzados y agradeció la mediación del sacerdote Alfonso Baeza.

El ministro de Justicia, José Antonio Gómez reconoció hoy la difícil situación que existe en los penales y anunció que en los próximos años se van a construir cinco o seis cárceles de mediana y alta seguridad.

El titular de Justicia advirtió, al mismo tiempo, que los internos "no pueden convertirse en un órgano de presión respecto de como se organicen o administren los penales de este país, para eso está Gendarmería, la autoridad pública".

Agregó, sin embargo, que se van a buscar soluciones, porque existen "problemas desde el punto de vista del hacinamiento, del tratamiento a las visitas".

"Eso lo vamos a hacer porque además se trata de una situación humana y estamos disponibles a revisarlo", subrayó.

De acuerdo a las cifras oficiales, un 40 por ciento de los 34.000 reclusos que albergan las cárceles chilenas se encuentra en condiciones de hacinamiento.

Casi la mitad, unos 16.000 internos, está en calidad de procesado a la espera de una sentencia.
EFE
Jueves, 28 de Diciembre de 2000, 13:56
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