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Símbolos de la fiesta de Cuasimodo serán declarados monumentos nacionales

El Estado chileno reconocerá a seis símbolos de una hermosa tradición campesina chilena que manifiesta la presencia de Jesús Resucitado en medio de los ancianos y enfermos.

25 de Mayo de 2006 | 18:04 | El Mercurio en Internet
SANTIAGO.- Tres esclavinas, un palio, una custodia y un coche, serán declarados mañana viernes monumentos nacionales en la categoría de "monumentos históricos". La ceremonia, que presidirá el Ministro de Educación, Martín Zilic, se efectuará en el Centro Patrimonial de la Recoleta Dominica a las 10:30 hrs.

El Cuasimodo es una expresión de religiosidad popular característica de la zona central de Chile que se celebra, desde la época de la Colonia, el domingo siguiente a la Pascua de Resurrección. Se trata de una celebración única en el mundo católico y fue definida por el Papa Juan Pablo II como un "verdadero tesoro del pueblo de Dios" (La Serena, 5 de abril de 1987).

La palabra Cuasimodo procede del latín Quasi modo, que significa "Al modo de", y corresponde a las primeras palabras de la antífona de entrada de la Misa de ese domingo (Segundo domingo de Pascua) 'Quasi modo géniti infantes': "Como niños recién nacidos, busquen con ansia la leche pura del espíritu, para que por medio de ella crezcan y tengan Salvación, ya que han gustado la bondad del Señor".)

Ese día la Iglesia, en un ambiente de alegría, sale a recorrer calles y caminos para llevar la comunión a los hogares donde se encuentran los enfermos que no pudieron recibir a Cristo Resucitado en la Eucaristía del Domingo de Pascua.

Símbolos de Cuasimodo

El celebrante lleva el Santísimo (Jesús presente en la Eucaristía) en la Custodia, que es un Vaso sagrado en el que se coloca la Hostia consagrada de manera que pueda ser vista y venerada por el pueblo. También se le llama Ostensorio. Se emplea para la exposición del Santísimo y para las procesiones en las que éste se transporta, entre ellas el Cuasimodo.

Le acompañan los cuasimodistas a caballo, en coches, carretelas, bicicletas y vehículos, todos hermosamente adornados con flores y cintas, en una acción conjunta de servicio y solidaridad al que sufre y está enfermo. En varios lugares además van acompañados de grupos musicales que interpretan cantos religiosos y melodías del folclor chileno.

Algunos de los elementos que usan los cuasimodistas en esta celebración son el Pañuelo en la cabeza, que reemplaza al sombrero en señal de respeto, y la Esclavina, que sustituye al poncho, en señal que se reviste para un servicio a la Iglesia. Ambas prendas son normalmente de color blanco con ribetes amarillos con grabaciones de la cruz, Hostia, Cáliz, y otras imágenes religiosas.

También llevan durante el recorrido la Cruz que preside la procesión; y el Palio, que es un dosel portátil, sostenido por cuatro o seis varas largas, bajo el cual va el obispo o presbítero portando el Santísimo. Este Palio resalta el valor del Santísimo lo mismo que al sacerdote que lo lleva. Además suelen aparecer los estandartes de los diferentes Cuasimodos; y la campana, para proclamar y anunciar la llegada y paso del Santísimo. Se usan los colores papales y nacionales.

Habitualmente, en la Eucaristía (misa) con que concluye esta rica costumbre religiosa, los huasos también presentan, entre los dones del Ofertorio, productos de nuestra tierra.

El Cuasimodo en la Pastoral

La fiesta de Cuasimodo se ha constituido y ganado un lugar destacado en la Pastoral de la Iglesia como una gran celebración religiosa popular y de tradición nacional. Es el gran día para el encuentro con las raíces de nuestra tierra, especialmente para los campesinos rurales, como también para aquellos que han sido "transplantados" a las ciudades y que en lo íntimo de su ser desean reencontrarse con sus orígenes.

Para el día que se celebra o se "corre a Cuasimodo", las distintas asociaciones de cuasimodistas, a lo largo del país, se preparan con meses de anticipación, con fe, cariño y esfuerzo, poniendo en condiciones sus cabalgaduras, aperos, trajes, adornando las carretas, coches, colosos, carretones, bicicletas y vehículos motorizados.

El Concilio de Trento, celebrado por la Iglesia Católica entre 1545 y 1563, estableció la obligación de comulgar en Pascua de Resurrección o al menos una vez al año. De acuerdo a este precepto, que también se extendió a América, comenzó la costumbre en los sacerdotes de llevar la comunión a los enfermos que no podían asistir a la Iglesia, servicio que en la actualidad ha llegado a ser parte importante de la pastoral de los enfermos, verdadero tesoro de la Iglesia.

También en Chile los párrocos, sobre todo en las zonas rurales, comenzaron a llevar a Jesús Eucaristía a los enfermos. Pero al desplazarse por los campos, las grandes distancias a recorrer y la necesidad de hacerlo en el menor tiempo posible, se vieron en la necesidad de buscar entre los feligreses a algunos voluntarios que los acompañaran, por lo significativo de su misión. Así partió la tradición de que los sacerdotes fueran escoltados por huasos a caballo, mientras ellos viajaban en coche con el Santísimo. La fiesta de Cuasimodo ha contribuido a que las cabalgaduras, aperos, vestimentas y carruajes de esas primeras épocas sigan siendo usados hasta la actualidad.

Se estima que esta forma de expresión de fe popular es una herencia colonial, aunque no existen crónicas de esos años. Durante los albores de la República aparecen algunos registros del Cuasimodo.
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