Expertos: Celopatía no basta para explicar agresión contra hermanos Rojo

Sostienen que debe existir un trastorno más fuerte para matar a un hijo por venganza, hecho que cometen más hombres que mujeres.

SANTIAGO.- Luego de que Jeanette Hernández (38) fuera formalizada ayer por parricidio e intento de parricidio contra sus dos hijos Esteban y Pablo Rojo, hecho ocurrido en enero de 2008 en Puente Alto, expertos dan luces sobre el perfil psicológico de la mujer, a quien se le atribuye el llamado "Síndrome de Medea".


Respecto del informe psiquiátrico que indica que Hernández posee rasgos narcisistas y celópatas lo que, sumado a la presunta infidelidad de su marido, habría gatillado el crimen, el psicólogo clínico de la Universidad Central, Alex Droppelmann, sostiene que estos rasgos "no bastarían para que ella cometa un acto de este tipo".


"Probablemente los celos pueden llevar a tremendas tragedias, pero también hay que entender que una mujer celópata y narcisista no tiene por qué matar. Hay muchas mujeres que pasan por episodios de celos tremendamente patológicos, pero no se les ha ocurrido infringir un daño al otro", señala el profesional.


A su juicio, "para que esto (el crimen) haya ocurrido, debe existir a la base un trastorno más fuerte, una estructura psicótica o psicópata, algo más que pueda explicar una cuestión de este tipo. Una persona narcisista y celópata puede tener una estructura complicada, pero no necesariamente explica un acto así. También podría tener una estructura limítrofe baja muy cercana a la psicosis".


En esta línea, el perito de la PDI, Rodrigo Torres, indica que en este tipo de casos en el agresor "necesariamente hay alguna una patología con un trastorno de personalidad importante, que afecta el juicio de realidad y las funciones lógicas, como esquizoides o limítrofes, que son muy impulsivas".


Droppelmann acota que una persona también puede reaccionar de una manera psicótica sin serlo (psicosis reactiva) cuando se somete a un estímulo "tremendamente traumático". No obstante, dice que "ninguna persona neurótica (más cercana a la normalidad) se psicotiza cuando un esposo es infiel, salvo que tenga una estructura de este tipo".


"Incongruencias" de la imputada


El psicólogo de la Universidad Central indica que, de acuerdo a lo que se ha publicado en la prensa, "no hay antecedentes en su historia de vida que den cuenta tan claramente de que esta mujer (Jeanette Hernández) sea psicópata o psicótica, entonces ahí surge la gran incógnita". Por esto, considera que aún es necesario realizarle muchos exámenes psicológicos.


Sin embargo, hace notar algunos aspectos "incongruentes y extraños" en su conducta. Por ejemplo, "le demuestran los hechos con toda una claridad: 'Usted dice que no estuvo aquí, pero estuvo aquí, usted dice que compró esto, pero no lo compró'. Y, sin embargo, ella sigue negando esa realidad".


Añade que "eso de negar la realidad tiene un poco de olor a psicopatía o a psicosis, generalmente es rasgo de una cuestión delirante. Esta mujer, por lo menos del punto de vista psiquiátrico, no se ve muy congruente". Pero aclara que no lo es al extremo del asesino del caso Lapostol, "allí te das cuenta de inmediato que es un psicópata, un tipo con cero culpa, que atribuye el crimen a terceros".


Respecto de la férrea defensa que de la mujer hace su marido, el especialista indica que si él, quien "ha vivido y compartido con ella, en su vida no ha encontrado ningún rasgo extraño, no ha sido cruel con sus hijos, por qué tendría que pensar que es capaz de matarlos". Por todo esto, indica que en este caso es recomendable esperar antes de emitir un juicio pues "pueden ir apareciendo más datos que vayan explicando esto, como ocurrió en el caso de María del Pilar Pérez".


"Síndrome de Medea"


Aunque la Fiscalía le ha atribuido a la imputada el llamado "Síndrome de Medea" -en referencia al mito griego sobre la mujer que mató a sus dos hijos para vengarse de su amante, Jasón, quien la dejó por otra pese a haberle prometido amor eterno-, Droppelmann aclara que este síndrome no existe "como categoría psicológica".


"El 'Síndrome de Medea' sólo sirve como una cosa explicativa, pero no es una patología ni un criterio diagnóstico. Simplemente uno puede decir que le pasó lo mismo que a Medea: En una celotipia patológica, cometió parricidio con sus hijos", señala.


Explica que la lógica que hay detrás es que la mujer, "como no puede matar al objeto de amor (el marido), mata a sus hijos para causarle un daño en el corazón similar al que le causó la infidelidad. Pero la pregunta es ¿Por qué lo hizo?, ¿Cuál es el diagnóstico que hay detrás? Y eso el 'Síndrome de Medea' no lo explica, porque no existe una enfermedad en que por celos se mate a los hijos".


El psicólogo Rodrigo Torres, perito de la PDI, indica que "desde el punto de vista criminológico, (este homicidio) no deja de ser sólo una modalidad de venganza, donde simbólicamente una mujer castiga al marido en virtud de un amor no correspondido, una desilusión amorosa o problemas familiares. En el fondo es una reacción como cualquier reacción y es una venganza".


Añade que, pese a que no tiene un nombre, "la mayor incidencia de muertes simbólicas de niños se da por perpetradores hombres, o sea los padres tienden con mayor frecuencia a matar a los hijos para castigar a las mujeres, pero en esos casos nadie habla del 'Síndrome de Medea'".


Explica que esto se puede deber a que "la mujer tiene un vínculo notablemente más poderoso con los hijos que el vínculo que puede establecer el padre, por el hecho de que la gestación se produce en su propio cuerpo, es todo un simbolismo bastante diferente".

Natacha Ramírez, El Mercurio Online
Viernes, 23 de Enero de 2009, 16:27
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