Los burreros bolivianos habían enterrado la droga cerca del río Loa y esperaron la llegada de sus compradores para sacarla de su escondite.
El MercurioSANTIAGO.- Justo en momentos en que desenterraban parte de los 35 kilos de pasta base de cocaína, que habían ocultado en un sector cercano al río Loa, fueron detenidos dos bolivianos y tres chilenos por personal de la Brigada Antinarcóticos Metropolitana de la PDI, en Calama.
La agrupación delictual —que cayó durante el fin de semana—, era investigada hace tres meses y los efectivos policiales esperaban una internación y posterior transacción de la carga para detenerlos.
El jefe de la unidad policial, el prefecto Orlando López, dijo a Emol que la droga incautada iba a ser comercializada entre traficantes y consumidores que operan en la zona sur de la capital y que equivale a 130 mil dosis, avaluadas en unos $70 millones.
Los detenidos fueron identificados como Joel Huanca Flores (18) y Francisco Urrelo Flores (36), todos bolivianos, mientras que los chilenos son Francisca Garrido (22), Héctor Huerta Grandón (37) y el líder de la agrupación Enrique Vilas Díaz (53).
De acuerdo al jefe policial, antes de viajar la norte del país, los imputados chilenos robaron una camioneta marca Nissan en la zona sur de Santiago y la clonaron para entregarla como parte de pago a sus proveedores extranjeros, la que fue incautada junto a la droga que había sido internada por un paso no habilitado desde Bolivia.
Según trascendió de todos los imputados, sólo el líder presenta antecedentes penales por giro doloso de cheques y estafa.
Todos serán formalizados durante esta jornada por el fiscal Alex Cortez de la zona Metropolitana Sur.
Una llamada anónima a la Brigada de Investigación Criminal de La Florida, permitió a los detectives de esa unidad detener a dos hermanastros que se dedicaban a vender cocaína, en la villa Campo hermoso de esa comuna.
Se trata de Mario Eduardo García Miranda (31) y Alejandro Patricio Espinoza Miranda (21), a quienes se le incautaron 250 gramos del alcaloide, dos pistolas automáticas 9 mm, y 2 mil CD’s “pirata”, los que creaban en siete computadores.
De acuerdo al inspector Patricio Pinto, los oficiales hicieron un punto fijo frente a la casa de los imputados hasta que presenciaron una transacción y los detuvieron.
Pinto agregó que los hermanastros señalaron que conseguían la droga a través de un sujeto que estaría preso en el penal Santiago I, al que llamaban por teléfono y del que no entregaron su identidad.