MONTEVIDEO- A 38 años de la caída de un avión uruguayo en la cordillera de los Andes, uno de los sobrevivientes advirtió hoy a los mineros chilenos sobre los riesgos mediáticos que corren como consecuencia del impacto mundial de este accidente.
Daniel Fernández, vicepresidente de la Fundación Viven, explicó hoy que la contención que tengan los mineros será fundamental. "Hay que ir con calma, porque así como los llevan al estrellato un día, al otro día los aterrizan contra el piso".
No obstante, confió en la madurez del grupo que estuvo dos meses bajo tierra y que hoy empezó a ser rescatado. "Nosotros éramos unos chiquilines y ellos son mayores. Y tuvieron tiempo de hablar y reflexionar sobre estos temas", expresó Fernández.
Pero advirtió que le precupa todo el manejo que están haciendo los medios de prensa y que pueden influir en su percepción del tema. "Lo peor es que se la crean. Que crean que son héroes nacionales. Pasar de minero a héroe no es sencillo para ellos ni su familia".
Comparando la tragedia que le tocó vivir en 1972 con esta de los mineros chilenos, el uruguayo Fernández apostó también a la formación en valores que tienen los obreros.
Los jóvenes uruguayos eran deportistas, jugaban al rugby, estaban fortalecidos físicamente y eran de buen nivel intelectual, ya que pertenecían a sectores pudientes de la sociedad uruguaya. Eso fue un factor destacado en su momento como valor agregado para la hazaña de sobrevivir en condiciones infrahumanas.
Pero Fernández sostiene hoy que "los obreros tienen determinados valores que están por encima de lo cultural". "Otro respeto hacia el prójimo, sólido concepto de la solidaridad" de manera que "si no se enloquecen con toda esta historia, la llevarán bien".
"Tendrán que darse cuenta que si les regalan un millón de dólares no lo van a rechazar, pero darse cuenta que igual se puede vivir bien sin un millón de dólares. Eso se aprende solamente en una situación límite como las nuestras", subrayó Fernández.
El avión uruguayo, con una delegación de rugby, viajaba a Chile a jugar partidos amistosos, cuando chocó con una montaña el viernes 13 de octubre de 1972. En el choque murieron 13 personas y esa misma noche otras tres y después otros 13, de manera que de las 45 personas que transportaba el avión, solo sobrevivieron 16.
Todos fueron rescatados a partir del 21 de diciembre de ese mismo año, tras 70 días en la montaña, soportando temperaturas de hasta 30 grados bajo cero.