COPIAPÓ.- Después de una noche de emociones agitadas luego de que finalizara el rescate de los 33 mineros, el campamento "Esperanza" amaneció con muy pocos habitantes. No más de cien personas se contaban esta mañana, muy lejos de los 2.500 que hubo en los días previos al rescate.
Una gran parte de las familias de los 33 mineros, tras las celebraciones con champaña, asados y mate para aplacar el frío, se fueron a la ciudad de Copiapó. Querían estar más cerca de los trabajadores comandados por el jefe Luis Urzúa, a quienes no veían ni abrazaban hace 70 días y que hoy descansan en el hospital regional.
Abraham Lobos, hermano del ex futbolista Franklin Lobos, estaba desarmando su carpa esta mañana para volver a su casa que queda a una hora de la mina. "Anoche hablé con Franklin, me dijo que le sorprendía que aguantáramos aquí. Él está bien y me prometió que ya íbamos a celebrar", contaba emocionado.
No más de diez familias pernoctarán esta noche. Una de las que se queda son los Ávalos. Alberto, tío de los mineros Florencio y Renán, dijo que él se quedaba.
"En Copiapó tenemos una casa, pero está llena con la familia. Viajaron de todas parte para ver a los niños", explicó.
Otra que estaba armando sus maletas era la popular "alcaldesa" María Segovia, hermana de Darío (vigésimo en ser rescatado). Ella tiene un puesto de venta de comida casera en una feria de las pulgas de Copiapó.
"Me voy en un ratito más, pero voy a volver el fin de semana", decía mientras metía en cajas de cartón sus pertenecias, las que incluían las cápsulas con mensajes que le enviaba su hermano desde el fondo de la mina San José.
La "alcaldesa" regresará a la mina el sábado, día en que se espera vuelvan los 33 mineros tras ser dados de alta. Incluso se asegura que habrá un fiesta esa noche o el domingo siguiente para compartir con los rescatados.
Extrañarán la comida de los voluntarios
Uno de los reporteros que se queda es Chikashi Takaoka, periodista de la cadena de TV "NHK".
"Nuestro canal quiere que estemos cuando los mineros dejen el hospital. Su rescate fue portada en todos los diarios de Japón y el rescate tuvo mucha sintonía", dice.
El profesional dice que aún no se va, pero que ya empieza a extrañar algunas de las cosas que vivió en el campamento. "La comida (preparada por los voluntarias) nos gustó mucho y permitió sobrevivir al equipo cuando no teníamos nada, estábamos muy lejos para comprar todo los días".
Dice que volverá con el recuerdo de la increíble fortaleza de las familias de los mineros.
"Me sorprendió que tuvieran tanta paciencia para soportar aquí", recordó.