Pablo Rojas es uno de los mineros que llegó hasta el yacimiento para participar de la actividad religiosa.
Leonardo Núñez, EmolCOPIAPÓ.- Cerca de una veintena de trabajadores protestó esta mañana en el yacimiento San José, con el objeto de exigir a la empresa minera San Esteban el pago de sus finiquitos.
Asimismo, y en instantes en que se iniciaba la misa de acción de gracias organizada por los 33 mineros que fueron rescatados, los manifestantes proclamaron que la compañía se había olvidado de ellos.
Pese a que amenazaron también con tomarse el campamento "Esperanza", finalmente los trabajadores optaron por esperar el final de la ceremonia para continuar con sus demandas.
Pasadas las 10 de la mañana de este domingo comenzaron a llegar uno a uno los mineros para participar de la ceremonia religiosa que estaba fijada para esa hora, a cargo del obispo de Valparaíso, monseñor Gonzalo Duarte, en su calidad de vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Chile.
Una vez más el campamento "Esperanza" se volvió a poblar y a mostrar una cara similar a la que tenía un día antes del rescate, principalmente por la cantidad de medios nacionales y extranjeros que se encuentran en el lugar.
Éstos acosaron insistentemente a cada uno de los rescatados durante su arribo a la mina, haciendo incluso necesaria la intervención de efectivos de Carabineros, quienes además desalojaron a algunos vendedores ambulantes que llegaron al lugar.
Incluso, los uniformados debieron trasladar a los trabajadores en un retén móvil desde la entrada del campamento hasta el lugar donde se celebraría la misa, para evitar el asedio periodístico.
Pese a lo anterior, algunos de ellos se dieron unos minutos para hablar con los medios que los requerían. Uno de ellos fue Claudio Yáñez. "Es súper lindo estar acá, en algún momento pensamos que la perforadora (T-130) se había echado a perder, por eso ahora estamos muy contentos de estar con vida", comentó.
"Vengo al infierno de nuevo, pero estamos más relajados y tranquilos. El corazón se me apretaba al llegar acá", agregó por su parte la esposa del minero, Cristina Núñez.
En tanto, Luis Urzúa dijo escuetamente que "es bonito estar donde estuvieron nuestros familiares", quienes arribaron en al menos cinco buses, camionetas y autos. Sólo algunos de ellos fueron autorizados para ingresar directamente al pique.
Pablo Rojas, el minero número 19 en ser rescatado, aseguró que estaba tranquilo al llegar a la mina, y pidió a la prensa esperar un tiempo para que los "33 de Atacama" cuenten lo ocurrido al interior de ésta. "Es efectivo que hicimos un pacto de silencio para no hablar de estos temas hasta cuando creamos que sea el momento", confirmó.
Con respecto a la visita al lugar donde se accidentó, dijo que le trae recuerdos, "pero no son malos. Después de la visita quiero descansar por un tiempo". Asimismo, enfatizó que pasará mucho tiempo antes de que vuelva a trabajar en un yacimiento.