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Iván Fuentes: "En mi primer trabajo me pagaban con tres litros de leche"

Se despidió de su mamá a los 10 años, su primera casa tenía paredes de nylon y se convirtió en pescador sin saber nada del mar. El vocero de las movilizaciones en Aysén dejó por unas horas el activismo social para contar a Emol retazos de su vida.

18 de Marzo de 2012 | 10:52 | Por Leonardo Núñez, enviado especial en Aysén

PUERTO AYSÉN.- Los momentos más duros de las protestas parecen haber quedado atrás en Puerto Aysén. Luego de que el último jueves, habitantes exaltados quemaran dos vehículos de Carabineros, incluida una micro, en la ciudad hay un tensa calma, llena de rumores de posibles enfrentamientos con efectivos de Fuerzas Especiales.


La misma calma se vive en “la rancha” de Iván fuentes (44 años). Así llama el dirigente a un refugio improvisado, armado a la ligera con palos y pliegos de nylon. Es el “punto cero”, un lugar ubicado en una de las puntas del puente Ibáñez para informarse de las novedades del día. Más tarde, Fuentes nos contará que en una “rancha” muy parecida alguna vez crió a dos de sus siete hijos.

La noche es cortada por el silbido de un viento frío. Iván, junto a sus amigos pescadores, meten leña en una salamandra para combatir las bajas temperaturas. Dentro del refugio, la inacción se pasa con las noticias que se siguen por una tele vieja y con interminables partidas de truco, el juego de naipes más popular en esta zona extrema del país.


A Puerto Aysén llegamos pensando que nos encontraríamos con una ciudad sitiada, con barricadas en los caminos y Carabineros disparando bombas lacrimógenas. Pero nada de eso hemos visto en las últimas horas. Tras descargar su ira por algunos días, el pueblo parece que ha entrado en una larga modorra, interrumpida sólo por las novedades de la querella por la Ley de Seguridad del estado en contra de 22 personas.


Una pausa al lado del fuego


Fuentes también decide descansar. Hacer una pausa al lado del fuego. El vocero más reconocido de las movilizaciones en Aysén, dejó por unas horas el activismo social para contar a Emol los hechos que han marcado su vida, lamentando en medio de sus recuerdos el estado de la política nacional.


“Me siento parte de una generación a la que los partidos dejaron postergada, que no le dieron una oportunidad, espacio”, dice Fuentes, quien admite sentirse claramente más cerca del PS que de RN. “Tengo quejas de la Concertación, pero también le tengo mucho agradecimiento por la libertad de mis hijos, por la lucha que dimos todos en contra de la dictadura”.


Pero no pasó mucho antes de sentir decepción. “Me fui distanciando (de la Concertación), teniéndole quejas porque no llegaban las oportunidades. Yo salí con un cuarto medio, se suponía que me iba a dar grandes oportunidades. Pero valía lo mismo que una persona que tenía octavo. Me entusiasmé con algo que no servía de mucho para trabajar”.


La despedida

Las capacidades retóricas de este dirigente de pescadores han llamado la atención. Él dice que es un autodidacta. “Tiene que ver con lo que uno sufrió cuando chico. A los 10 años me fui de la casa a buscar trabajo en el campo en Longaví. Éramos 12 hermanos, mi mamá no podía alimentarnos a todos. Me tocó cuidar terneros, apartarlos, lacearlos, meterlos al chiquero. Ese fue mi primer trabajo y me pagaban con tres litros de leche”.


“Por trabajar desde chico, por ser un busquilla, aprendí a defenderme, a hablar –recuerda-, porque me tocó tratar con gente penca, que no te pagaban, y con gente linda igual. Cuando tenía 16 años, vestí para su funeral a un jefe del campo. Él me lo había pedido antes de morir”.


En ese momento ya había encontrado otra familia. “Una pareja de profesores me adoptó al ver que estaba perdiendo mi niñez. Me compraron guantes de boxeo, me puse calcetines por primera vez. Me convencieron para que volviera a estudiar. Mi mamá me dijo que me quedara con ellos porque iba a estar mejor y nos despedimos. Sabíamos que tenía que ser así”.


La pesca, última estación


Fuentes recuerda que llegó a la pesca por necesidad. Con 21 años, ya era padre. Se fue a Chiloé, al archipiélago de las Guaitecas, a pescar erizos, lugas y almejas. “Cuando llegué, me quería volver altiro . Me pasaron un manojo de nylon para que me hiciera una rancha cerca del mar. Mi hijo estaba chico, aprendió a caminar en la arena. Con mi pareja de aquel tiempo, nos prometimos irnos con las primeras lucas. Pero cuando me pasaron un traje de buceo y conocí el fondo marino, no me quise ir más”.


En Puerto Aysén se convirtió en dirigente sindical porque no le gustaba el trato que recibían los pescadores, sobre todo los viejos. Pero cometió errores por no conocer la zona, identificada desde hace años con la derecha política. “En el año 2000 llamé por la radio a formar un frente regional desde el campo hasta el mar, y por usar la palabra frente me fue mal, se me vino la gente encima, pensaban que era comunista”.


Hoy la realidad es diferente. Las ventas de la pesca bajaron por la crisis económica en España. A esto se sumó el alza del combustible y las promesas por décadas incumplidas en Aysén. “No tenemos especialistas en el hospital, ni buenos colegios, estamos desconectados por tierra de Chile. Todo eso sirvió para que la gente se uniera y manifestara su molestia”, explica Ivan Fuentes.


“A la política hay que sanarla”


Sobre su futuro tras la movilización, no da luces. Se asegura que la DC le ofreció apoyarlo si se lanza como candidato a alcalde. Él insiste en su decepción con la política.


“Los partidos no han querido darle cabida al aire fresco. No sólo la Concertación, toda la política está enferma. Pero necesitamos la política y entre todos tenemos que sanarla, desde la izquierda a la derecha. Los partidos debieran tener patrullas juveniles, dejar de cerrarse en torno a sus figuras. Que el presidente de un partido tome un caballo y suba a los cerros a ver a las personas, y que regrese con un saco de soluciones a los problemas. O que se mete a una lancha y escuche a la gente, para que se termine el abuso”.


Iván Fuentes vuelve a meterle leña a la salamandra y le ofrece un té tibio a sus visitas. A lo lejos se escuchan golpeteos de piedras en las barreras metálicas del puente Ibáñez. Es otra falsa alarma. No habrá enfrentamientos con Carabineros esta noche, pero sí más partidas de truco.

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