PUERTO AYSÉN-. Si usted manejara contra el tránsito por el centro de Puerto Aysén, nadie le sacaría un parte. Sólo se llevaría el reto de los demás conductores.
El ejemplo da cuenta de algo que ya se está volviendo habitual en la ciudad: la presencia de la policía local es escasa, por no decir nula.
"Los carabineros no se meten. No podrían hacer nada contra los bloqueos, están sobrepasados. Pero son todos conocidos, son como un vecino más, ¡qué te van a andar mandando si los problemas de nosotros son los mismos de ellos", explica Jorge Corvalán, uno de los 22 querellados por Ley de Seguridad del Estado, en medio de un evento artístico en la plaza de armas, a metros de la Comisaría, donde no se asoma ningún policía.
Es así como los encapuchados se mueven sin problemas entre las barricadas. Se toman su tiempo para acomodar vehículos quemados, troncos y cuerdas, que empapan con petróleo, y con los que cortan los principales accesos a la ciudad. Las rutas hacia Coyhaique y Puerto Chacabuco están cortadas.
Los habitantes más activos en las manifestaciones asumen con orgullo haber logrado "corretear", con piedras, palos, ollas y escudos de latón, a Fuerzas Especiales en "río Turbio", sector ubicado en la población Pedro Aguirre Cerda, donde los pobladores quemaron una micro y un guanaco de Carabineros.
Carabineros inhibidos de actuar
Desde entonces, asumen que los funcionarios policiales lo pensarán mucho antes de regresar. Lo que no saben los aiseninos es que hoy las Fuerzas Especiales están inhibidas de salir a la calle debido a una orden judicial de no innovar generada por 36 recursos de protección interpuestos a favor de los habitantes de Aysén, que denunciaron haber recibido malos tratos de funcionarios de la fuerza pública.
La orden de tribunales apunta a que no salgan los carabineros a despejar las arterias a menos que sea "absolutamente necesario", es decir desde saqueos hacia arriba, informa hoy El Mercurio.
Pero los carabineros no son los únicos ausentes. La intendenta Pilar Cuevas hace días que no aparece en la ciudad, desde que fracasara el diálogo entre el ministro de Energía, Rodrigo Álvarez, y la mesa del movimiento social.
La única autoridad que permanece en Puerto Aysén es la alcaldesa Marisol Martínez (PS), quien optó por sumarse a las movilizaciones, lo que la ha dejado sin margen de acción para censurar acciones que contravengan las leyes, como el corte de caminos.
¿Quién ejerce entonces la autoridad en la ciudad? Paradójicamente, los mismos que participan de los cortes del tráfico y las movilizaciones: los propios habitantes y los encapuchados cuya presencia empieza a aumentar en número.
El guardia de un supermercado, que pidió permanecer en el anonimato, recuerda lo ocurrido con un intento de saqueo. "La gente que estaba en la protesta vino a defender el negocio. Les pegaron a los saqueadores y los sacaron del supermercado. Después, no hemos vuelto a tener problemas".
El dirigente sindical, Iván Fuentes, fue testigo. "Entre todos fuimos ahí, los paramos y les dijimos cómo eran las cosas. Lo atajó el pueblo, cometieron un error, incluso después marcharon con nosotros".
Otro incidente ocurrió la semana pasada, cuando un individuo fue sorprendido intentando cometer un abuso sexual cerca del puente Presidente Ibáñez. "Los pescadores que andaban cerca le dieron su buena paliza y lo llevaron a la comisaría", asegura otro testigo.
"La Patagonia se ha portado rebién, demostró educación cívica", señala Iván Fuentes.
No opinan lo mismo algunos comerciantes. "Ya estamos cansados de esto. No se justifica que bloqueen las calles. Tampoco la solución pasa porque bajen los combustibles", explica el dueño de un local. "Muchas personas salieron a la calle porque perdieron sus trabajos temporales en la pesca y el corte de leña. No tienen salud (Isapre) y tampoco van a tener una jubilación buena, porque nunca han tenido contrato de trabajo. Y tampoco tienen capacitación, no saben cómo reinventarse. Saben cortar leña y nada más", declara.