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Pronto fallo por "vuelo de la muerte" que costó la vida a 3 chilenos en Nazca

Familiares de las víctimas comprobaron durante la investigación judicial las pésimas condiciones en las que operaba la aeronave, una de las que se utilizan para observar los célebres geoglifos.

01 de Octubre de 2012 | 00:06 | Por Felipe De Ruyt, Emol

SANTIAGO.- "Esto fue un homicidio, no un accidente de aviación", afirma Fernando Ramírez, padre de uno de los tres jóvenes chilenos que fallecieron cuando el avión desde el que esperaban observar las mundialmente famosas líneas de Nazca, en Perú, cayó a tierra el 25 de febrero de 2010.

Más de dos años después, las familias de las víctimas esperan el fallo que emitirá sobre el caso el Juzgado Penal Colegiado de Nazca, previsto para el martes de esta semana.

La prolongada batalla judicial fue emprendida por los cercanos de Matías Ramírez Poblete, entonces de 26 años; su prima Gabriela Ortega Poblete, de 26, y Alejandra Cienfuegos Silva, de 25.

También fallecieron en el hecho la familia peruana compuesta por Jesús Roca Rodríguez, Erika Zúñiga Palomino y Dayeska Roca Zúñiga, y el piloto, Andrés Chavarry Meneses.

Los familiares de las víctimas chilenas buscan que la justicia deje establecida la responsabilidad penal del propietario de la aeronave, el empresario Guillermo Franklin Horler Altamirano.

"Decidimos llevar el juicio hasta el final, lo que significó todo tipo de inconvenientes tanto desde el punto de vista judicial, por la falta de precedentes, como por el tipo de investigación que había que llevar", explica Fernando Ramírez, padre de Matías.

"Estamos convencidos de que vamos a obtener un fallo de culpabilidad", confía.

Añade que también buscan prevenir "a cientos de turistas, chilenos, peruanos y de otras nacionalidades que viajan a Nazca con la intención de volar sobre las líneas, porque en cualquier momento pueden perder sus vidas".

Recuerda que en cinco años, 18 personas han fallecido en los "vuelos de la muerte" sobre esa zona, principalmente turistas extranjeros y peruanos.

Reparaciones "de gasfitería"

La investigación emprendida por los familiares permitió descubrir gruesas irregularidades que rodearon el despegue del aparato siniestrado en febrero de 2010, un Cessna modelo U206F que tenía 45 años de antigüedad cuando se desplomó.

Según Ramírez, los antecedentes recopilados en el caso probaron que el avión se encontraba con prohibición de volar dos meses antes de la tragedia. En noviembre de 2008 ya había caído a tierra sobre la carretera de Nasca a Ica; impactó contra un poste y sufrió daños en un ala.

Más aún: se comprobó que partes vitales de la aeronave que eran de aluminio fueron reemplazadas con piezas de cobre, "casi como si fuera una reparación de gasfitería", apunta.

Tampoco hay seguridad sobre la cantidad de combustible que llevaba el avión y si era suficiente para realizar el vuelo, "porque los registros se perdieron", afirma.

Increíblemente, las pesquisas arrojaron que el Cessna ya se había estrellado anteriormente, pero fue recuperado, repintado y refaccionado para destinarlo a sobrevolar Nazca.

Otros antecedentes apuntan a que una de las palas de la hélice se habría desprendido en el aire momentos antes de la caída.

"Quien permitió que volara este avión sabía que iba a matar a las personas a bordo", enfatiza Ramírez.

Al mismo tiempo, dice que los pilotos no contaban con suficiente preparación para enfrentar emergencias.

Por ello, los familiares de las víctimas procuran que la justicia peruana configure el delito de "homicidio doloso" sobre Horler, conocido empresario en el país vecino, dueño de un hotel además de la compañía aérea con la que operaba en Nazca.

Si ello ocurre "será histórico, porque por primera vez una persona que está a cargo de un avión, aunque no sea el piloto pero que tenga responsabilidad en la garantía de su mantenimiento, puede ir a la cárcel", declara.

Riesgo continúa

Mientras tanto, Ramírez afirma que el riesgo todavía existe para quienes usen este medio para observar los célebres geoglifos peruanos.

"Cuando iniciamos el juicio, había en Nasca poco más de 40 aviones volando sin ningún tipo de registro. La autoridad peruana intervino, y entendemos que ahora hay menos de la mitad de esa cifra en el aire. Se han tomado algunas medidas, pero volar allí sigue siendo extraordinariamente peligroso", advierte.

"Esto se debe no a la antigüedad de los aviones, sino a que no hay nadie que controle su mantenimiento. Esa es la clave", enfatiza.

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