Los abusos contra 14 niños que dejaron en shock a Rapa Nui: "Ahora desconfiamos de todo"

Habitantes y autoridades de Isla de Pascua confiesan que, previo a ese caso, veían "lejanas esas cosas que pasaban en el continente". Ahora afirman que, tras los vejámenes cometidos por el profesor Tito Viveros, "nunca más será lo mismo".

18 de Enero de 2015 | 14:44 | Por Eric Ulloa Morales, Emol

SANTIAGO.- No fue la acción del colegio donde asistían las víctimas, sino que rayados obscenos realizados por el propio agresor lo que destapó un golpe al "alma" para la cultura Rapa Nui y que remeció a los habitantes de la isla: 14 de sus niños habían sido abusados sexualmente.

Los delitos comenzaron a denunciarse en marzo de 2014, un año después de que Tito Viveros Brito (26) ingresara como docente al colegio San Sebastián de Akiri, al que llegó tras realizar un reemplazo en el colegio Hermano Eugenio Eyraud, ambos en Isla de Pascua.

Los abusos consistían en tocaciones y actos de connotación sexual en contra de los menores, que habrían ocurrido en las salas de clase y patios de ambos colegios, así como también en su casa y en la de las propias víctimas,que lo invitaban a sus cumpleaños.

Según cuenta a Emol el fiscal Raúl Ochoa, a partir de los rayados -que el sujeto habría hecho por celos en contra de una alumna que comenzó a pololear con una de sus víctimas- se realizó la investigación y se concluyó que los grafitis eran del profesor.

"Pedimos orden de entrada y registro e incautamos su PC, cámara y celular,y las pericias arrojaron que contenían videos y fotos de niños de la isla obtenidas también a través de Facebook, donde el docente se hacía pasar por una niña argentina de 14 años, llamada Florencia Hemswood", detalla el fiscal.

En total, Viveros Brito fue imputado de 21 cargos, entre ellos, almacenamiento y producción de material pornográfico infantil, daños, amenazas y 14 abusos sexuales. No obstante, añade, la carpeta investigativa contiene otras doce denuncias que no han sido incluidas.

"Nunca más será lo mismo"

La indignación de la comunidad escolar y de Isla de Pascua quedó demostrada en la audiencia de formalización del imputado, realizada el 9 de enero pasado, cuando familiares de las víctimas y manifestantes bloquearon la salida del carro de Gendarmería que trasladaba al docente hasta la cárcel local.

"Hicimos marchas hacia el centro penitenciario, que es un hotel 5 estrellas para él, y protestas durante todo este tiempo, porque queríamos que fuera sacado de la isla", afirma la presidenta del centro de padres del colegio San Sebastián de Akiri, Silvia Moraga.

Finalmente, ante la presión de la comunidad, el juez Jacobo Hey ordenó trasladar a Viveros Brito hasta la cárcel de Valparaíso.

La apoderada confiesa que "uno veía tan lejanas las cosas que pasaban en el continente y ahora nos tocó. Desconfiamos de todo. Nunca más será lo mismo que antes". Agrega que ahora "todos los colegios están en tela de juicio y nosotros, como padres, a la deriva, porque no sabemos a quiénes contratan".

Para el alcalde de Isla de Pascua, Pedro Edmunds Paoa, este caso es el "más grave" que recuerda en la isla, porque "para nuestra cultura e idiosincracia, se tocó lo más íntimo de la persona".

"No aceptaremos nunca que una persona dañe a otra. Hemos sido muy pacientes en esperar vuestra justicia, en la nuestra, ese ser (Viveros Brito) debió haber sido comido (...) La violación no se acepta, según las historias que hemos escuchado de nuestros ancestros. Para nosotros, si se habla de justicia, la única forma es comerlo, sin cárcel ni verlo colgado, y luego quemar sus huesos", afirma.

Explica que "pedimos lo más mínimo: trasladar a este pelafustán fuera de nuestro territorio y que cuando sea el juicio que lo traigan, pero que su encarcelamiento sea fuera de la isla". Advierte que "si eso no ocurre, la comunidad entera lo sacará y lo vamos a comer. Son palabras de quien lidera esta comuna que no quiere a este tipo de animales en nuestra sociedad".

"Hay más de un culpable"

Tal fue el impacto de los abusos cometidos por Viveros Brito que, según cuenta Silvia Moraga, cuatro de los apoderados cuyos hijos fueron víctimas "no resistieron más, dejaron su trabajo y vida, y se fueron de la isla".

La mujer sostiene que "acá hay más de un culpable: Hubo un colegio que se quedó callado y que no pidió antecedentes de dónde había trabajado este tipo, no se tomó ni las molestias de pedir referencias".

Sus palabras son compartidas por Anakena Manutomatoma, miembro de la Comisión para el Desarrollo de Isla de Pascua (Codeipa), quien critica la actitud del colegio, pues afirma que "si hubiese fiscalizado y solicitado el currículum vitae, esto no habría pasado".

"La repercusión es muy fuerte, no sólo en la comunidad, sino que en los niños, porque les seguirá impactando en los próximos años. Esto es tremendo, porque los docentes se transforman en los segundos padres de los niños y, que veas que esa persona le hace daño, genera impotencia. Hoy desconfiamos de todo el mundo ", manifiesta.

Su par en la Codeipa e integrante del Parlamento Rapa Nui, Mario Tuki, coincide con lo anterior. El también profesor repudia los actos cometidos por Viveros Brito, señalando que "nosotros estamos para educar y no cometer errores con los alumnos, somos un espejo".

También denuncia que "a la isla han llegado docentes con certificados adulterados, falsos". "Aquí llega cualquier cosa. Que él cumpla su condena nomás y lejos. Esta situación traspasó todas las barreras, por eso nunca más tienen que ocurrir", concluye.

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