Lecciones que aún debe aprender Chile a 5 años del devastador terremoto y tsunami de 2010

¿Estamos preparados para un nuevo 27-F? A continuación, cuatro visiones sobre los errores que no deben repetirse al enfrentar una emergencia de este tipo. "Las autoridades deben escuchar más", afirma una afectada que vivió 3 años en una aldea de emergencia.

27 de Febrero de 2015 | 11:55 | Por Leonardo Núñez, Emol

''Lo más importante es escuchar a las personas. No sirven las soluciones de escritorio'', dice Alejandra Castellón, de ''Desafío Levantemos Chile''.

Mario Quilodrán, El Mercurio

SANTIAGO.-  El terremoto de magnitud 8,8 Richter y posterior tsunami de 2010 puso en entredicho la capacidad del país para enfrentar una emergencia. Cuando se cumple el quinto aniversario de la tragedia, que dejó 525 fallecidos, más de dos millones de damnificados y más de 370 mil viviendas con daños, aún quedan tareas pendientes.


Todavía persiste la duda de si los organismos de alerta podrán responder ante una nueva tragedia, y no colapsarán como en aquella madrugada del 27 de febrero. Y si bien el proceso de reconstrucción ha sido destacado por distintos organismos internacionales, dado la magnitud del daño, el Ministerio de Vivienda ha fijado su término definitivo para 2016.


Quedan 17.178 viviendas por construir (8% del total de 222.187 que resultaron totalmente inhabitables). A esto se agrega  el traslado de 152 familias que habitan las últimas cinco aldeas de emergencia (todas en la región del Biobío) que se crearon para acoger a los damnificados (llegaron a sumar 107).


A cinco años del fenómeno natural que enlutó al país, Emol recogió distintas miradas con las lecciones que aún debe aprender Chile frente a estos eventos de la naturaleza a los que estamos expuestos.

Foto: Municipalidad de Rancagua

Damnificada: "Las autoridades deben escuchar más"

Foto: Municipalidad de Rancagua

Patricia Díaz era dirigente de la aldea de emergencia San Antonio, de Rancagua, cuando ocurrió el terremoto. Había llegado al lugar junto a 182 familias, para habitar un conjunto de departamentos que el Servicios de Vivienda y Urbanización (Serviu) les entregó en 1997. Ese año partió su "tortura", dice.

"Con el terremoto los departamentos se vinieron abajo. Les advertimos a las autoridades, pero nunca nos escucharon. Desde el primer invierno, se pasaron todos, porque fueron mal construidos. Corría el agua por dentro, vivimos 13 años de tortura. Nos trataron de sinvergüenzas, de no querer pagar los dividendos. El terremoto nos dio la razón. Gracias a Dios no murió nadie. Salimos arrancando antes de que se cayeran. Es paradójico que por el terremoto tenemos una casa digna, porque dejó muchos damnificados, pero también trajo muchas soluciones.

"De la municipalidad, del alcalde Eduardo Soto, estamos muy agradecidos. A las seis horas del terremoto ya estaban instalados en nuestro sector dando apoyo. Eso es fundamental, el apoyo de las primeras horas, porque nos pudimos organizar. Nos instalamos a tres cuadras de los departamentos, y allí construyeron las casas de la Villa Los Parques. Esa fue otra pelea. La primera constructora se declaró en quiebra y dejó las obras botadas. Protestamos, cortamos la carretera, nos pegaron los carabineros. Después no entregaban las casas, un 24 de marzo las tomamos. Las obras se terminaron con nosotros adentro, comimos mucho polvo. Varias familias se destruyeron en todos estos años. Es triste partir de cero, dormir en la calle. Perdimos toda nuestra dignidad. Pero hoy me siento muy segura donde vivo, no nos podemos quejar. Si esto pasa de nuevo, lo fundamental es organizarse y para eso se necesita la cooperación de parte de las instituciones públicas y, sobre todo, que las autoridades escuchen más".

Foto: Héctor Yáñez

Ex director Onemi: Chile no tiene política de Estado preventiva

Foto: Héctor Yáñez

Alberto Maturana, quien fuera director de la Oficina Nacional de Emergencia entre 1994 y 2006, lamenta que el país siempre reaccione cuando el daño ya está hecho, lo cual, a su juicio, no va a cambiar a 5 años del 27/F.

"Cada catástrofe ha tenido variables formas de respuesta con presupuestos más o menos generosos de acuerdo a la realidad económica, y acciones variadas de tipo legislativas, económicas y de planificación, orientadas primariamente a levantar lo destruido y parchar y rehabilitar los servicios afectados. Ello representa lo visible del problema. Lo 'políticamente rentable'. Siempre 'ex post', es decir, cuando el daño se ha producido. La gran lección que me gustaría ver expresada en acciones permanentes y de corte claramente preventivo, partiría por el reconocimiento de que Chile, es un país de alto riesgo frente a un amplio abanico de amenazas de origen natural y antrópico y que por lo tanto, requiere de una Política de Estado. No la tenemos".

"Hay que asignarle una prioridad a la Protección Civil y consagrarla en una Ley Marco de Protección Civil; (hay que) asignarle una prioridad al tema de las Emergencias y Desastres y verla expresada en el Programa de Gobierno de los distintos candidatos, y, ojalá, del que resulte electo. ¡No la encontramos en el discurso pre electoral de los últimos 100 años! Hay que consagrar de una vez por todas una legislación que permita enfrentar el riesgo con acciones permanentes y que se anticipen a los hechos. Ese es el esfuerzo menos rentable políticamente. La prevención no aporta votos, versus el protagonismo que los diferentes actores políticos muestran en momentos de crisis. Ejemplos: Chile es el país más sísmico y uno de los mas volcánicos del planeta. ¿Qué lógica tiene, que a pesar de múltiples esfuerzos en la materia, a lo largo de décadas, el Curriculum Escolar carezca de una asignatura y con profesores especializados en la materia? Lo que requiere de una gran consenso nacional y en particular de gran compromiso del mundo político, es transformar un tema de ocasional protagonismo, en un tema permanente de nuestra cultura y formación de autoprotección. Solamente ello nos podrá transformar en un país más seguro".

Foto: Juan Eduardo López

Levantemos Chile: Hay que generar cambios culturales

Foto: Juan Eduardo López

La experiencia de la fundación Desafío Levantemos Chile, que nació tras el terremoto, es que, "en materia de reacción frente a una emergencia es necesario organizar a todas las entidades, públicas y privadas (como ONGs) que se activan para ayudar".

Alejandra Castellón, líder del área Emergencia Solidaria, sostiene que "sería ideal formar una mesa de trabajo para establecer roles. En algunos casos ha habido sobrestock de donaciones o éstas se han perdido por falta de organización. En cuanto a la prevención, faltan sistemas más actualizados de simulacros, porque los que hay no logran ser efectivos para que a la hora de la emergencia se haga lo que se practicó. Además, debemos generar como país distintos cambios culturales. El primero en cómo se construyen las cosas. Por ejemplo, dónde se guardan las embarcaciones. Así vamos a tener menos daños. Lo mismo ocurre con el tema de la basura que actúa como combustible en incendios".

Y agrega: "Lo más importante es escuchar a las personas y conocer sus necesidades. No sirven las soluciones de escritorio. Aprendimos eso en el 27/F y pudimos desarrollar un modelo que hemos replicado, como el terremoto en el norte y el incendio en Valparaíso. Para el 27/F llegamos a Illoca con la intención de instalar un campamento, pero nos dijeron que lo que realmente necesitaban era recuperar sus fuentes de trabajo y que los niños fueran a clases, para recuperar el ritmo de vida normal y así volver a levantarse".

Por su parte, Askaan Wohlt, director ejecutivo de "Desafío…", sostiene que "las alianzas público-privadas funcionan. Nosotros somos el puente entre ambos sectores y actuamos como un engranaje que los coordina y los pone en contacto con las necesidades de una comunidad. Así, hemos podido levantar más de 180 proyectos a lo largo de Chile. ¿Cómo opera en la práctica? Realizamos un fuerte trabajo en terreno que nos permite detectar necesidades, validarlas, y hacer llevar un seguimiento a futuro de los distintos casos. Estamos convencidos de que responder a los problemas sociales no es solamente responsabilidad del Estado, sino de toda la sociedad civil. Todos los chilenos somos responsables de hacer que nuestro país sea cada vez mejor".

Foto: Héctor Aravena

Director del CSN destaca mejoras en monitoreo de sismos

Foto: Héctor Aravena

Para el director del Centro Sismológico Nacional (CSN), Sergio Barrientos, desde el terremoto de 2010, se ha avanzado de forma importante en la observación y monitoreo de los movimientos telúricos, y también en mejorar las comunicaciones con los demás organismo de emergencia (SHOA y ONEMI), con lo que se disminuyen las posibilidades de "quedar a ciegas", como ocurrió hace 5 años.

"Estamos haciendo el sistema más robusto. Tenemos un mayor número de estaciones de monitoreo dispuestas a lo largo del país. Las señales que (recogen) permiten la observación sismológica de manera más precisa. Para ello, hemos mejorado muchísimo nuestros sistemas de adquisición, recepción y procesamiento de datos. Hemos puesto estándares internacionales. Dentro de un año, esto nos permitirá conocer las características de todos los terremotos independiente de su tamaño".

Agrega que esta tecnología ya se puso a prueba en el terremoto de abril de 2014, durante el cual ninguna de las estaciones de monitoreo del norte de Chile dejó de funcionar. Esta tecnología permite medir los desplazamientos que están asociados a los terremotos. "Por ejemplo, durante el terremoto, en El Maule, frente a Constitución, la costa se movió 5 metros hacia el mar. Eso era posible medirlo con un instrumento de GPS o GNSS. Pero no existía la posibilidad de hacerlo en tiempo real, y ahora sí con los nuevos instrumentos. Esto es un gran avance de lo que teníamos antes de 2010. Somos uno de los primeros países que lo estamos implementando en el mundo, junto con el estado de California", precisa.

Barrientos también destaca la coordinación entre los distintos organismos de emergencia. "Antes, con suerte podíamos entregar información a los 20 minutos de ocurrido un sismo, respecto a localización y magnitud, ahora lo podemos hacer en menos de 5 minutos. Esa misma información puede ser vista por el SHOA y la Onemi en tiempo real".

¿Qué nos falta para estar mejor? "El próximo paso sería pensar en un sistema de Alerta Temprana de Terremotos, es decir, cuando ocurra uno, lograr obtener la información gracias a las primeras ondas que se generan, que son de menor magnitud, para poder avisar 15 segundos antes, y así disminuir la velocidad de trenes o metros, o detener operaciones quirúrgicas".

Esta última tecnología también existe. La próxima semana especialistas del Laboratorio sismológico de la Universidad de Berkeley, de California, expondrán en el país, lo que permitirá conocer los costos asociados y saber qué tan factible es implementarlo.

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