Último hallazgo de la ingeniería genética: dientes recreados

El último hallazgo de la ingeniería genética permitirá a los odontólogos hacer "crecer" una nueva dentadura a sus pacientes. La novedad llega del Health Science Center de la Universidad de Texas, donde los estudiosos, partiendo de las células de un ratón, lograron con éxito recrear los dientes del animal.

23 de Agosto de 2000 | 15:26 | ANSA
WASHINGTON.- El último hallazgo de la ingeniería genética permitirá a los odontólogos hacer "crecer" una nueva dentadura a sus pacientes.

La novedad llega del Health Science Center de la Universidad de Texas, donde los estudiosos, partiendo de las células de un ratón, lograron con éxito recrear los dientes del animal.

Mary MacDougall, coordinadora de la investigación, señaló la importancia del estudio, que podría resolver los casos de graves enfermedades en las encías.

"Esperamos, en los próximos diez años, poder aplicar el estudio al género humano. Tomaremos una muestra de tejido del paciente y de ésta haremos crecer el diente necesario en probeta", afirmó la doctora MacDougall.

Son 67 millones los norteamericanos que sufren de inflamaciones crónicas de las encías o de la cavidad oral. El riesgo es que tales disturbios degeneren en piorrea, un mal que ataca las encías y mandíbulas, causando la caída de los dientes.

"Parecía casi estar hablando de ciencia-ficción -dijo Michael McGuire, presidente de la Academia norteamericana de periodontología-, pero creo que, mucho antes de lo que podría pensarse, la genética revolucionará la manera de afrontar ésta y otros tipos de enfermedades".

Las técnicas más avanzadas permiten hoy a los dentistas localizar, gracias a un test, a los pacientes con mayor riesgo de contraer piorrea.

Según el Interleukin Genetics Inc., la firma que ha creado el innovador método de análisis de las encías, el 30 por ciento de los estadounidenses están más sujetos al ataque de las bacterias que generan placa e inflamaciones de la cavidad oral.

Estas personas presentan una variación genética en la producción del factor "interleukin-1", que regula una parte de las funciones inmunitarias del género humano.

El test, cuyo costo es de 200 dólares, identifica tal diferencia genética, analizando una pequeñísima muestra de tejido del paciente.

Michael McGuire explicó que "tener un defecto genético no significa enfermarse, pero puede convertirse en una pésima noticia para aquellas personas que presentan otros factores de riesgo, como diabetes, humo o malos hábitos de higiene oral".

Al mismo tiempo, los tests positivos brindan la posibilidad de afrontar la cuestión antes de que se manifiesten los síntomas de la enfermedad.
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