SANTIAGO.- Durante años, el almacenamiento fijo en computadores ha tenido un solo sinónimo: disco duro. Pero hace años, una tecnología está compitiendo para ganar más terreno en el mercado y parece que este año entrará de forma definitiva.
Se trata de las "unidades de estado sólido", mundialmente conocidas como SSD (sigla de "Solid State Drive"). Durante años, estos dispositivos han tenido un mercado limitado debido a su alto costo (el "precio por Gb" también hace que tengan menos espacio de almacenamiento que un disco duro).
No obstante, tras las inundaciones en Tailandia de fines del año pasado, que tuvieron un efecto importante en la producción de discos duros, el mercado empezó a notar una mayor demanda y los precios han ido bajando.
En Chile la situación es igual. Según Francisco Silva, gerente de Kingston Technology para Chile y Perú, hasta ahora el mercado local es muy pequeño y mueve cerca de 500 unidades al año. No obstante, el ejecutivo espera que a fines de 2012 la cifra aumente en 100%.
"Los productos han bajado cerca de US$ 80 en los últimos seis meses y van a seguir descendiendo. Me atrevo a decir que de aquí a fin de año, la unidad de 120 Gb, la más vendida en Chile, va a estar a un precio cercano a los $110.000. Proyectamos que entre 2013 y 2014 va a venir la explosión más importante, que será cuando bajemos a los $100.000", afirma Silva.
Mejora en performance
Los SSD existen hace años y prometen mejorar la performance de cualquier computador en el que sean instalados. Al no tener partes que se mueven, como los discos duros comunes, el acceso a los datos es más rápido, permitiendo tasas de transferencia mayores y prometiendo menores tiempo de prendido del equipo y de salida de suspensión.
Más allá de los efectos de las inundaciones en Tailandia, los SSDs han alcanzado mayor notoriedad durante 2012 por el surgimiento de los ultrabooks, computadores livianos que prometen un mayor rendimiento y velocidad a través de, entre otras cosas, el uso de estas unidades.
Sobre los ultrabooks, Silva declara que el fenómeno "ha sido beneficioso y no. Es bueno porque está masificando la tecnología. La gente está entendiendo de forma mucho más rápido lo que hace un SSD y al aumentar el volumen, los precios bajan. Lo malo es que la mayoría de estas máquinas no permiten upgrades", asevera.