Unas 1.500 personas celebran cumpleaños de Pinochet

El inicio de la reunión social a la que asistía su esposa, Lucía Hiriart de Pinochet, coincidió con el término de la "Liturgia del Perdón", celebrada por la Iglesia chilena en la Catedral Metropolitana, oficio al que asistió el presidente Ricardo Lagos, ministros de Estado, parlamentarios, el comandante en jefe de la Armada, almirante Jorge Arancibia y los jefe del Estado Mayor del Ejército y la Fuerza Aérea, y el jefe de la policía de Carabineros.

24 de Noviembre de 2000 | 22:48 | AFP
SANTIAGO.- Unas 1.500 personas se congregaron el viernes en el exclusivo local Casapiedra, donde celebraron los 85 años de vida del ex dictador Augusto Pinochet, quien envió un mensaje que será difundido al término de la cena.

El inicio de la reunión social a la que asistía su esposa, Lucía Hiriart de Pinochet, coincidió con el término de la "Liturgia del Perdón", celebrada por la Iglesia chilena en la Catedral Metropolitana, oficio al que asistió el presidente Ricardo Lagos, ministros de Estado, parlamentarios, el comandante en jefe de la Armada, almirante Jorge Arancibia y los jefe del Estado Mayor del Ejército y la Fuerza Aérea, y el jefe de la policía de Carabineros.

"La mayor parte de la gente que está acá pertenece a la Iglesia Católica. Yo creo que si no tuviéramos este otro compromiso que lo habíamos contraído con anterioridad, la mayor parte de los que estamos aquí estaríamos con ellos allá (en la Catedral), dijo el ex vicecomandante en jefe del Ejército, general retirado Jorge Garín.

Por su parte, Marco Antonio Pinochet, el hijo menor del ex gobernante dijo que "lo que está haciendo la Iglesia lo está haciendo por todos los chilenos".

Agregó que "acá se está celebrando un cumpleaños con gente que quiere estar de algún modo apoyando a mi padre. Pero, aquí no hay bandos. Es una fiesta independiente a algo que está haciendo la Iglesia, que lo está haciendo por todos los chilenos".

Durante la multitudinaria liturgia, la Iglesia chilena pidió perdón por su actitud ante las violaciones a los derechos humanos cometidos contra sus hijos a los largo de la historia del país.

El oficio fue concelebrado por el Arzobispo de Santiago, monseñor Francisco Javier Errázuriz, y por los principales obispos del país que pidieron perdón por las omisiones cometidas por la Iglesia Católica a lo largo de la historia de Chile.

"Pedir perdón es un acto de humildad y valentía que supera las fuerzas humanas. Es una opción que reclama de nosotros una conducta y un espíritu nuevos. En la tradición, esto se llamó propósito de enmienda", señaló el prelado.
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