Folletín de a oídas
Este es el segundo largometraje de la realizadora chilena Valeria Sarmiento estrenado comercialmente en nuestro país. Primero fue "Amelia López O'Neil", en 1990, y Sarmiento (montajista y mujer de Raúl Ruiz) reitera con "Rosa la china" su interés en el melodrama y las aristas más emocionales. De hecho, el foco de la directora en esta cinta, con mayoritario elenco cubano, es reflexionar en torno a los mecanismos del radioteatro y el folletín en los años 50 en Cuba. La primera imagen es un viejo aparato radial, donde se escucha a un cavernoso locutor contando una apasionada historia. Cambio de imagen y vemos finalmente a los protagonistas de este relato "de a oídas" que cobran vida: Rosa la China (Luisa María Jiménez), cantante y femme fatale, está liada con el licencioso Marco (Abel Rodríguez), su amante de menos años e irresponsable vividor.
La referencia a la radio recorre esta trama con triángulos amorosos y giros inesperados, a través de una voz radial que comenta exageradamente, los ya exagerados sucesos que pasan en pantalla: un corrupto político abusa de la ingenua hermana de Marco; la anciana progenitora de la joven abusada, se lamenta por la suerte de su hija y el folletín crece y se autosubraya de manera consciente. "Rosa la china" es una apuesta interesante, que rescata una vieja forma de emocionar en los medios de comunicación de América Latina. Pero al remarcar tanto la idea de que esto es un examen a la pasión de folletín, pasa algo: el melodrama se minimiza y deja de ser un sentimiento. Y pasa algo más: al final tenemos una película que se mira a sí misma y que mientras lo hace, desparrama una potente banda sonora a cargo de Paquito D'Rivera, Oriente López y el compositor Ernesto Lecuona. Tendrá sus imperfecciones, pero "Rosa la china" se oye muy bien. Muy bien.
Ernesto Garratt Viñes