Australia 2007

29 de Enero de 2007 | 21:43 | Amanda Kiran
AP
Y veraneamos en Australia… Sé que también estaban unos futbolistas cercanos a algo muy importante, pero yo preferí irme a Melbourne, y quedarme ahí.

La verdad, todas mis esperanzas no estaban puestas en Chile. Estaban puestas en Fernando González. Porque ese triunfo, o semi triunfo, tiene sólo que ver con méritos personales.

Chile en la cima del deporte mundial, como leí por ahí, no me parece cierto. Son personas, las que están peleando por salir adelante y gracias a Dios, algunos son chilenos.

En todo caso sufrí, como si él que jugaba fuera mi hermano (bueno, digámoslo) menor. Sufrí y disfruté este Grand Slam. Más disfruté, ya que Fernando González demostró un tenis impresionante. Elogiable, y bonito. Y no sólo tenis. Mucho más. Autoestima, calma, sicología, calidad, perseverancia, y muchos adjetivos que me deben quedar.

Siempre pensé que al Chino le iba tan bien, porque además de calidad y delicadeza para jugar, no le importaba nada lo que pensaba el de al lado, y se la creía totalmente. Él como un ser único. Con un ego alto. Pero ahora con este tenista, me doy cuenta que no es necesario ser osco, indiferente o casi insensible, para ser un campeón.

Se puede ser uno, no importando el perfil de la persona. Y ninguna es mejor que otra. Diferencias en los estilos. Nada más.

Y bueno. Cuando jugaba el Chino estaba Pete Sampras. Ahí, incólume, invencible, superior. Ahora, nada más ni nada menos que Roger Federer.

Después del partido, y un poco para subirme el ánimo me dijeron esta frase: Fernando debería estar orgulloso Amanda, porque no perdió, le ganaron.  Y me causaba impotencia, no sólo levantarnos a las 5:30 am para ver tenis, sino que ver los increíbles puntos que González le metía, y cómo Federer los defendía.

Se colgaba de todo lo que el chileno hacía. Aprovechaba cualquier magia, para hacer una parecida, o mejor. Y así, era imposible atacarlo. Luego la transmisión en diferido fue clara. El comentarista dijo, empezando el partido, tenemos tenis para rato.

Eso quería decir, lo que ya sabíamos. Fernando había jugado bien, y llegaba a una instancia muy especial, pero no ganaría esa final.

Al final, fue educado, cálido y humilde como siempre, en aceptar su derrota. Pero lo ví con una cara más triste. Como las de nosotros observando la transmisión. Creo que tiene metas claras este tenista.  Claras y altas, que de a poco va a ir logrando. Pero la más alta es vencer a su archirrival en la cancha.

Buscar la forma de que de los diez encuentros más que puedan venir de ahora en adelante, salgan derrotas para el suizo. No le quito mérito a las 10 que lleva, ya que son porque Fernando ha avanzado siempre mucho y muy bien. Aunque tope ahí.

Lo que quiero ver en triunfos, levantando la copa importante, y a Federer felicitándolo.
Derrocar al mago que hasta el momento no ha flaqueado, más que con Nadal. Mago que se quiere tomar el 2007 para llenarnos la memoria con lo suyo. Cuatro Grand Slam y todo lo que pueda venir. Si me preguntan a mi, enero fue un excelente mes para empezar la temporada de nuestro querido Fernando. Y voy con todo, por él y su entrenador, para que juntos derroten a la máquina suiza, que por ahora es la piedra en el zapato.

Yo, aunque más de lejos, lo voy a seguir apoyando. Gane o pierda, porque me parece que tiene virtudes que no habíamos visto antes. Y eso me llena de orgullo.


akiran@mercurio.cl

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