Pilar Sordo: Tiempo de hacer evaluaciones

Por Pilar Sordo
Compartir | | Más Ménos
Mi. 23 de noviembre de 2011, 08:58


“Se nos acabo el año”; esa es la frase que hoy se escucha por todos lados. Es que parece que a medida que vamos envejeciendo el tiempo se nos pasa mas rápido de lo que quisiéramos.


El tiempo parece que tiene más que ver con el uso que hacemos de él, más que con la objetividad de sus mediciones. Creo que los chilenos, en general, somos malos en la administración de éste y siempre tenemos la sensación de que escasea cuando lo que en realidad ocurre es que vamos teniendo otras prioridades. Es por esto que, a mi juicio, no es válido decir que no tenemos tiempo, debiéramos decir que tenemos otras prioridades, y por lo tanto, lo real es que no nos hacemos el espacio para lo que probablemente sea importante porque estamos tapados de cosas urgentes.


Este es un buen punto en la evaluación del año 2011. Pensemos a qué le dimos énfasis en el manejo de nuestros tiempos. Cuáles fueron las cosas que ocuparon gran parte de nuestro quehacer y de nuestras prioridades y quizás nos debiéramos preguntar cuánto tiempo le dedicamos al amor en el más amplio sentido y cuánto se lo regalamos a nuestros deberes y a ese sin numero de cosas urgentes, pero de poca trascendencia para nuestras vidas.


Pero el tiempo y el manejo de éste es sólo una dimensión para poder evaluar un año y creo que la más profunda evaluación que siempre hacemos para decir que fue un buen o un mal año, tiene que ver con la presencia o no de pérdidas afectivas o materiales y cuantos problemas tuvimos que enfrentar. Si fueron pocos entonces vamos a tender a decir que tuvimos un buen año , o un año plano como muchas veces me dicen en los talleres. Si hubo dolores, problemas económicos o situaciones complicadas, entonces fue un mal año.


Mi percepción, a medida que envejezco, es que no hay años malos, hay años de fuertes aprendizajes y hay años que son como un recreo, pero malos no son. Creo firmemente que la forma en que podamos evaluar un año tendría más que ver con cuánto fuimos capaces de amar, de perdonar, de reír, de aprender cosas nuevas, de haber desafiado nuestros egos y nuestros apegos.


Veamos qué aprendimos de este año y qué fuimos capaces de agradecer, quizás esto nos de la pauta de cómo decidimos empezar el 2012 el que ojalá nos traiga algunos regalos y misterios para poder ser cada día mejores personas.


Por Pilar Sordo, psicóloga.