¿Si tengo pareja estable debo hacerme el examen de VIH?

Más allá del compromiso, la confianza y la fidelidad, el hacerse el test es un asunto de salud, de vida o muerte.

Por Francisca Vargas V.
Sa. 17 de noviembre de 2012, 08:10
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“Las mujeres tenemos que salir de la idea del amor ideal y el romanticismo de la vida amorosa, para enfrentar lo que la realidad nos revela: la infidelidad como parte del comportamiento sexual de las personas”, responde la psicóloga Mariana Fagalde, directora de la Escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico.

Suena crudo y alarmante, pero las cifras demuestran que el VIH-SIDA ha crecido considerablemente en la población femenina en los últimos años. Se dice que si antes había una mujer infectada por cada 12 hombres, hoy esa cifra es de una por cada 5 varones.

Según describe la doctora Patricia Vásquez, Jefa del Servicio de Infectología del Hospital San Juan de Dios, muchas mujeres adquieren el virus de una pareja estable y que algunas, solo se enteran cuando se realizan el examen durante el control de embarazo, cuando su pareja se enferma o, incluso, cuando ellos fallecen.

Es que claro, una pareja estable se asocia a compromiso, estabilidad, seguridad y sobre todo, fidelidad. Entonces, jamás pasa por la mente ser portadora o desarrollar el VIH ni menos que sea necesario hacerse el test.

De ahí, la propuesta de la psicóloga de incitar a las mujeres a sacarse la venda de los ojos, develar el mito y tomarse esta enfermedad como un tema de salud que sobrepasa la confianza y el pacto de fidelidad con el cónyuge.

“Los seres humanos tenemos que ser capaces de enfrentar la vida en forma honesta y enfrentando que la sexualidad no se puede manejar desde la moral, las buenas costumbres o la religión”, destaca Mariana Fagalde.

Porque un momento de pasión desenfrenada y sexo sin protección es suficiente para que la vida cambie en forma rotunda y esto sucede todos los días, independiente del estado civil, género, orientación sexual y clase social.

Cualquiera, que decida aventurarse en una situación erótica sin protección cae en el grupo de riesgo de contagio, quiéralo o no. 

Patricia Vásquez, que también es miembro del directorio de la Sociedad Chilena de Infectología (Sochinf), revela cifras que muestran que a nivel mundial, más del 50% de los casos corresponden a mujeres. En el país, dice, que representan el 16% del total de personas infectadas.

“Lamentablemente, hemos visto que la mayoría de ellas se contagian de su pareja estable”, afirma.

Agrega que las mujeres son un grupo de gran vulnerabilidad porque no pasa por ellas la decisión de usar preservativo y además, están expuestas a violencia intrafamiliar. “Tenemos que empoderar a las mujeres, que conozcan y hagan respetar sus derechos, demanden, se protejan y dejen de estar amarradas por el tema económico”, anima.

En ese sentido, menciona que el uso del condón femenino desechable como una herramienta, que ayuda en la prevención cuando las mujeres están expuestas a estas situaciones adversas.

“Pero es caro y está muy poco difundido a nivel de profesionales. Es un tubo de plástico que tiene un anillo que queda inserto en el útero y se afirma en la vagina. Es práctico y se puede colocar antes de tener el coito. Además, mientras más se difunda y use, su precio debiera bajar”, enseña.

Cómo plantear la prueba

Si bien el Sida no tiene cura existen tratamientos que pueden ser efectivos para que el virus no se manifieste. Es decir, la terapia retroviral será más efectiva cuando antes se inicie. Ese, es el principal argumento para decidirse a plantear el examen en las parejas estables que llevan más de 10 años juntos, pero también en las que recién comienzan a salir.

“Lo que sucede es que muchos de los infectados son portadores y ni siquiera lo saben. Tu pareja puede haberlo adquirido antes y entrar en una relación contigo con el VIH. Por tanto, no siempre es un tema de infidelidad”, advierte Patricia Vásquez.

En ese sentido, la psicóloga de la Universidad del Pacífico, llama a no poner el tema de la confianza o la desconfianza en la pareja porque hacerlo de esa forma, ella lo ve como una trampa que no permite enfrentar la realidad.

“Si la indicación de los organismos que velan por la salud pública dicen que es importante hacerse el examen del VIH no se debe someter a criterios ideológicos, políticos, religiosos, morales ni románticos”, subraya.

En ese sentido, Mariana Fagalde afirma que los valores y principios morales, políticos no controlan el VIH, por tanto, llama a no mezclar un tema de salud con una historia de amor.