¡El primer viaje juntos! Tips para evitar un fracaso

Enfrentar y disfrutar de las primeras vacaciones con la pareja puede ser inolvidable e idílico, pero se deben organizar.

Carolina Canales
Do. 27 de enero de 2013, 07:00
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Las vacaciones de verano podrían ser la oportunidad perfecta para hacer un viaje en pareja. Si es el primero de la relación, hay que tener precauciones para que todo resulte bien y sea un verano inolvidable.

El viaje será el primer espacio de relajación que tendrán juntos, fuera de la rutina y del ajetreo diario. Pero también descubrirán la personalidad del otro, los gustos y aspectos que les molestan. Por esto, es fundamental tener una buena predisposición a pasarlo bien, disfrutar de los panoramas y a ceder en algunas cosas.

Si los dos están implicados en la preparación de las vacaciones, las decisiones serán más provechosas, quedarán menos detalles al azar y aprenderán a organizarse entre ambos. Desde las pequeñas elecciones hasta las más importantes, apuntarán al éxito del viaje.

Elegir dónde viajar podría ser tema de controversia si no les agradan los mismos destinos. Conversar si las vacaciones se pasarán en la playa, la montaña, el campo u otro país, y llegar a un acuerdo evitará que el plan sea aburrido para uno de los dos. Hay que definir, también, la cantidad de días o semanas que tomarán de vacaciones y planificar todo para ese tiempo.

El presupuesto de la pareja es un factor que facilitará la elección del lugar, aunque deben acordar si cada uno reunirá la misma cantidad de dinero. Una vez convenido, lo mejor sería realizar un plan de acción para organizar los gastos y asegurar los importantes como pasajes o alojamiento.

Hacerse grandes expectativas sobre el viaje ocasionará que luego las actividades no sean tan sublimes o asombrosas como lo esperaban. En cambio, el entusiasmo por disfrutar del lugar sin nublarse por la búsqueda de la perfección, hará que el viaje sea más especial.

La psicóloga clínica, Loreto Bórquez, explica que “es un momento en el cual las "caretas" se caen, dado que uno no podría ser "princesa o príncipe" todo el día y el tiempo que duren las vacaciones. Aparece el otro en lo cotidiano, lo cual no necesariamente calza con el imaginario que teníamos de nuestra pareja, pudiendo sorprendernos o decepcionarnos”.

En pleno viaje

Una vez en el lugar de destino es importante que ambos respeten el espacio del otro. Es necesario mantener las pertenencias ordenadas, aprender que el ambiente es compartido y que, probablemente, los dos quieren descansar además de pasarlo bien.

“En el caso de las parejas "puertas afuera", implica encontrarse con el otro "real", donde uno comparte las 24 horas del día y se van conociendo cuáles son las costumbres, necesidades y pasatiempos del otro”, señala Loreto Bórquez.

Para las parejas que conviven, el éxito no está garantizado, porque el tipo de conversación a la que la pareja está acostumbrada, es sobre lo cotidiano, hablar de la rutina y las actividades de cada uno. En cambio, “las vacaciones permiten dejar las presiones de lado y poder mirar a nuestra pareja desde otro prisma, tener la instancia de conversar respecto de cada uno y de ellos como pareja, lo cual puede reforzar la relación y en ocasiones podría llegar a alejarlos”, comenta la psicóloga Bórquez.

Las decisiones sobre qué hacer, dónde ir y qué comprar deberían tomarse en pareja. Es un ámbito donde ser intransigente es perjudicial para la convivencia durante las vacaciones. Asimismo, no dar a conocer la opinión y callar si algo no gusta, terminará por afectar el ánimo de uno de los dos.

Aunque hay que llegar a consensos, sorprender también resulta dependiendo de cuánto se conozca la pareja. Armar panoramas entretenidos durante el día y la noche, nutre a las vacaciones de más recuerdos y momentos especiales juntos. Si conocen los gustos de las parejas o los comparten, una sorpresa puede resultar beneficiosa y valorada por el otro. Comer en un restaurant, salir a bailar o un paseo por el lugar, son sólo algunas de las opciones.

También es un plus entregar detalles románticos como regalos, flores o chocolates. Como es el primer viaje juntos, es importante hacerlo distintivo e importante. Sin embargo, exagerar el romanticismo podría llegar a transformar las vacaciones en un cursi viaje. Lo ideal es captar cuándo amerita ser demostrativo con la pareja.

Por otro lado, registrar los momentos especiales inmortalizará el tiempo que pasaron juntos. Tomar muchas fotografías y grabar videos son los recuerdos que quedarán y que marcarán parte de la historia de ambos.

Tampoco es recomendable cansarse demasiado durante el viaje. Las vacaciones son el tiempo de relajo del año, por lo que no aprovecharlo será perjudicial para poder volver a la rutina anual. Además, el cansancio podría provocar más irritabilidad y menos tolerancia ante las diferencias con la pareja.

Si alguno de los dos no se siente cómodo durante el viaje romántico, “debe ser capaz de conversar cuando se de algún mal entendido o uno de ellos se sienta ofendido o herido, ya que si estos problemas no se solucionan a la brevedad pueden reaparecer con más fuerza con los días y terminar arruinando las vacaciones”, recomienda Bórquez.

Las razones pueden ser múltiples, pero hay que tratarlas en pareja. No siempre están las condiciones para regresar a casa antes de lo planificado para las vacaciones.

Así, antes de embarcarse en el descanso veraniego junto a la pareja, hay que evaluar si ambos están listos para compartir todo el tiempo durante el viaje y si la relación está lo suficientemente encaminada como para disfrutar entre ambos y convertir las vacaciones en inolvidables.