Madre anoréxica desesperada por subir de peso antes de dar a luz

Pese a su enfermedad, una mujer inglesa ha logrado quedar embarazada dos veces. La primera, consiguió con suerte, tener un niño sano. Hoy espera a una niña, y ruega que su mala alimentación no la esté perjudicando.

Emol
Do. 14 de julio de 2013, 07:00
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A sus 22 semanas de embarazo, el cuerpo de la mujer se ve evidentemente delgado.

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Ringaring-aroses.blogspot.com.au/

Foto actualizada de Holly, con 35 semanas de embarazo.

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Estando embarazada de Dylan (en la imagen), estaba tan delgada que a medida que él fue creciendo, rompió una de sus costillas.

Estando embarazada de Dylan (en la imagen), estaba tan delgada que a medida que él fue creciendo, rompió una de sus costillas.

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Cuando Holly Griffiths (21) supo que estaba nuevamente embarazada, el terror se apoderó de su mente. Su primer embarazo, el de Dylan –hoy de dos años- había transcurrido pendiendo de un hilo, debido a la anorexia que desde temprana edad la afecta y que, en esta segunda vez, tampoco pasaría desapercibida.

Con 1,70 de altura y solo 51 kilos, las fotografías que ella misma ha compartido en internet, a través de su blog para mostrar su caso, dan cuenta del cuerpo de una mujer extremadamente delgada, y cuyo vientre ha ido creciendo bajo las asomadas costillas.

Su meta, al hacer pública su situación, es que su enfermedad no afecte la salud de Isla, la niña que espera tener en unas dos semanas más, a través de un parto inducido.

Hoy, con 35 semanas de embarazo, ha expuesto su desesperación por subir aunque sea un kilo antes del nacimiento de su hija, y repasa con las personas que entran en su blog, su experiencia con Dylan, que nació con 2.55 kilos. En esa ocasión, estaba tan delgada que a medida que él fue creciendo, rompió una de las costillas de su madre, aplastando sus pulmones.

“Fui muy afortunada cuando él nación bien. Me sentí tan culpable de haber puesto en riesgo su vida”, dijo al Mail Online.

Griffiths, una mujer inglesa, está comprometida con el padre de Isla, Harrison Bogbanovs -de 24 años y dueño de un gimnasio-, y está siendo tratada por un médico experto en partos embarazos de alto riesgo, que, según las ecografías, le ha dicho que la niña está aparentemente sana.

“Sé que tengo que comer por mi bebé, pero es difícil callar las voces que me dicen que estoy gorda”, confesó la mujer acerca de su enfermedad.

“Cuando descubrí que estaba embarazada, quedé aterrorizada porque tendría que subir peso de nuevo (…) Sufrí de horribles nauseas matutinas lo que causó que mi peso bajara. Gatillando mi anorexia”, explicó.

Sus declaraciones han sido bastante claras, afirmando: “Pensé en vomitar, pero no lo necesito; mi cuerpo reaccionaba a su propia manera. Esto hizo que comer fuera mucho más fácil, porque simplemente lo vomitaría, de todos modos”.

Aunque se espera que una mujer embarazada consuma cerca de 2 mil calorías, Griffiths confesó que solo ingiere entre 800 y mil 200, y que su alimentación consta de una rebanada de pan tostado en la mañana, una ensalada al almuerzo y un plato de fideos.

La enfermedad de esta madre se arrastra desde los 8 años de edad, cuando comenzó su presión por bajar de peso en sus clases de ballet. Ya cuando tenía 12, fue ingresada a una clínica psiquiátrica debido a su bajo peso.

“Estoy desesperada por mejorarme, así le podría enseñar a mis hijos una manera saludable de relacionarse con la comida”, asumió, agregando: “No podría soportar que tuvieran problemas con su cuerpo, como yo, así que sigo luchando con las voces en mi mente y mejorando para ellos”.