Polémica por vinculación del sostén con enfermedades mamarias

Aunque últimamente algunas publicaciones hacen la relación, otros especialistas lo descartan y hablan de mito popular.

Emol
Vi. 20 de septiembre de 2013, 07:00
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Archivo El Mercurio

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Que es molesto usarlos, es una realidad. Que son una moda obligada, también. Que fueron hechos para que los sicópatas nos dejaran tranquilas, una necesidad. Pero que su forma y uso inadecuado sea la causa de una patología, irreal.

Al menos, así lo asegura la doctora Nuvia Aliaga, oncóloga mamaria y especialista en reconstrucción mamaria de Clínica Las Condes. “No hay enfermedades asociadas al mal uso de un sostén ni por la elección inadecuada de un modelo en particular”.

Explica, que no hay evidencia científica que indique que un sostén apretado tenga relación con la aparición de un cáncer de mamas.

“Los riesgos son otros, como ser mujer mayor de 50 años, tener familiares con cáncer de mamas, o haber nacido con la mutación genética, BRCA 1 ó BRCA 2, la misma que tiene la actriz famosa, pero con el sostén no hay ninguna relación”, detalla.

Más bien dice que los factores que sí inciden son el tabaco, la obesidad, el alcohol y menores. Sin embargo, es creencia popular que el uso del sostén produce enfermedades y en internet, abundan los artículos que aseguran que hay una relación patológica con esta prenda de vestir.

Lo preocupante es que están desatando una paranoia irreal pues incluso, cada mujer es libre de decidir usarlo. No es una obligación.

Lo que se dice

“Dolores en las mamas, durezas o marcas en la piel tienen su origen en el uso de un sujetador inadecuado. Además, los dolores de espalda, cefaleas y deformaciones posturales también pueden atribuirse a una mala elección del sujetador”, afirma Francesc Puertas, un español divulgador de conocimientos en corsetería, en su libro “El sostén. Mitos y leyendas… y Manual de Uso” , que presentó en agosto pasado.

Según él, sus aseveraciones se basan en estudios científicos realizados el 2008. Pero, la doctora Nuvia Aliaga asegura que solamente las mujeres que tienen gigantomastia o mamas grandes son las que sufren de dolores de tipo osteo-musculares en la espalda y en las cervicales, y son ellas, las que exclusivamente necesitan usar la prenda, ya que una buena sujeción ayuda a aliviar las molestias.

Explica que esos dolores tienen que ver con falta de suspensión de las mamas más que con causar una enfermedad a las mamas mismas. Pero reitera, que no hay relación alguna con que el común de las mujeres desarrolle enfermedades por el sostén adecuado o inadecuado.

Otro estudio que circula proviene de Estados Unidos y, a pesar de ser antiguo, de principios de los 90, se sigue citando como cierto. El libro que divulga esta información “Vestida para matar”, de Sydeny Ross y Soma Grismaijer afirma que al usar un brassier apretado, los pechos de la mujer se oprimen y producen acumulación de líquidos, blandura del tejido, se caen las mamas y, lo más grave, se forman quistes malignos.

Estas afirmaciones son fruto del seguimiento a 5 mil mujeres que usaban sostenes ajustados por más de 12 horas diarias, donde un porcentaje alto desarrollaron cáncer.

Al respecto, la especialista en cáncer de mamás chilena es enfática en reiterar que no hay ningún evidencia científica que lo haya determinado y que no por usarlos, aunque sean ajustados tipo push up, las mamas son dañadas.

“Su uso es social, estético y se asocia a la comodidad, porque su función es que sostenga, levante y afirme las mamas”, afirma. Es que las mamas, según comenta, se mantienen firmes y turgentes mientras uno es joven, pero después de los 35 años y mucho antes, dependiendo del peso y del tamaño, caen.

“Que desciendan es un proceso natural y no es función del sostén impedir que suceda. Ni tampoco lo provoca. Los senos se mantienen en su lugar por los ligamentos que las sostienen, puesto que la glándula mamaria, no tiene fibra muscular dentro, el músculo va por detrás pegado al tórax”, explica.

En tanto que en el sitio de Investigación en Cáncer del Reino Unido como muchos otros centros dedicados a tratar esta enfermedad, también descarta que los sostenes comunes ni los con barbas tapen el sistema linfático.

“Tendrías que usar un sostén insoportablemente apretado y doloroso para que tuviera un efecto en el sistema linfático”, explican.

De todas maneras, la recomendación es estar en control periódico, usar un brassier que no estrangule ninguna parte de la piel, que sea cómodo y escoger libremente si se quiere usar o dejarlo sólo para ciertas ocasiones.