La historia de la atleta que ganó cinco medallas olímpicas y que terminó en la cárcel por drogas y estafa

Marion Jones vivió el mejor momento de su vida en Sidney 2000. Sin embargo, se descubrió que usaba sustancias que no eran detectadas en los controles antidoping.

18 de Septiembre de 2020 | 22:00 | Redactado por Felipe Santibáñez, Emol

En Sidney 2000 y luego de declararse culpable.

Agencias/Emol
Marion Jones llegó a lo más alto de su carrera en los Olímpicos del 2000. En Sidney, la plusmarquista estadounidense ganó cinco medallas, tres de oro, y se convirtió en la reina del atletismo. Ese ascenso fue tan brutal como su descenso. Siete años después de su impactante logro, estaba detenida en la prisión de Bryan, en el estado de Texas.

Jones creció en un suburbio pobre de Los Angeles y fue abandonada por su padre cuando era una niña. Con ocho años, le pidieron en el colegio que escribiera su máximo sueño: "Quiero correr y ser campeona olímpica".


Dominó a nivel escolar y fue figura en un Mundial Juvenil disputado en Seúl. Al entrar a la Universidad de Carolina del Norte empezó una relación con CJ Hunter, un ex lanzador de bala reconvertido en entrenador. Como su amorío iba contra las reglas, él renunció y empezó a trabajar con ella de forma personalizada.

Jones arrasaba en todas las competencias y llegaba como favorita a Sidney. La presión no le afectó. Fue una saeta en la pista de Homebush Bay. Llegaron contratos millonarios con Nike o Panasonic, la portada de la revista Time y 100 mil dólares solo por presentarse a competir.

En esos años de apogeo, Víctor Conte se había hecho famoso por Balco. Era un laboratorio que, supuestamente, ayudaba a la recuperación de los deportistas. Había varios nombres de peso en su lista, entre ellos el de Marion Jones.

Conte había desarrollado varios productos que no eran detectados como doping. Un día, alguien envió una jeringa a la Agencia Antidopaje de Estados Unidos. Supuestamente fue Trevor Graham, ex entrenador de Jones. Acorralado, Conte apuntó a la reina de la velocidad por ese entonces.


"Niego tajantemente las acusaciones", se defendió la atleta. Todo lo construido en esos años de éxito comenzó a derrumbarse. Se separó de CJ Hunter y se casó con otro ex deportista: Tim Montgomery. Ambos maridos usaron sustancias ilícitas en sus carreras.

En los Olímpicos de Atenas Jones tuvo un pobre rendimiento y en 2006 se salvó luego de dar positivo. Sin embargo, en 2007 admitió sus culpas en una estremecedora conferencia de prensa.

"Con gran vergüenza, estoy delante de ustedes para decirles que he traicionado su confianza. Decepcioné a mi familia, decepcioné a mi país y me decepcioné a mí misma. Les pido perdón por mis acciones y espero que en sus corazones lo puedan hacer", comentó.


Ese no era el único delito que enfrentaba. Montgomery, ex marido ya, se vio envuelto en una red de lavado de dinero y en un caso de fraude. La condenaron a seis meses de cárcel y 800 horas de trabajo comunitario. A la que alguna vez llamaron "la novia de América", había pasado a ser "la gran estafa de América".

Perdió el dinero, la fama y también todas sus medallas y récords por disposición de la Federación Internacional de Atletismo. En la cárcel tuvo que cumplir 48 días más de lo presupuestado por una pelea y en un momento pensó en el suicidio. Su nuevo esposo y sus hijos esperaban por ella afuera.

"Después de salir de la cárcel quería tomarme un tiempo para concentrarme en los niños y pasar tiempo con mi marido. Ya no era una atleta. Lo tomaba como un nuevo trabajo: madre y esposa a tiempo completo. No aparecía en la tapa de la revista People ni en avisos publicitarios, pero en comparación me gusta este trabajo, si es que puedo llamarlo así", expresó.

En bancarrota y socialmente repudiada, quiso volver al basquetbol, deporte en el que fue campeona a nivel universitario. Llegó a la WNBA, aunque sin mucho éxito. La publicación de una autobiografía la ayudó. Después de eso ha dado charlas en empresas contando su experiencia. También es instructora de fitness.

"Te cuesta entender la importancia de la gente que te rodea. Cuando no decían lo que yo quería escuchar y sentía que me criticaban por mis acciones, me alejé de ellos. Pero esas personas son las que te cubren las espaldas, tu red de apoyo. A ellos es a quienes ahora les pido ayuda cuanto tengo un día difícil", apunta.

Jones todavía recuerda la noche previa a su triunfo en los 100 metros en Sidney. Asegura que nadie le puede robar ese momento.

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