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En medio de los líos de Michael Clark y la concesión de la U hasta 2052, se rearma la Corfuch después de casi 20 años

Convocatoria será este sábado.

09 de Enero de 2026 | 13:26 | Redactado por Benjamin Morales Arqueros
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Corfuch y Photosport
Un nuevo problema se avecina para Azul Azul. La Corporación de Fútbol Profesional de la Universidad de Chile (Corfuch) volverá a reunirse formalmente este fin de semana tras casi 20 años de inactividad institucional.

La Corfuch es la entidad histórica que dio origen al fútbol profesional de la Universidad de Chile. Fue fundada en 1934 como la Corporación de Fútbol de la Universidad de Chile, con el objetivo de administrar la rama profesional del club y representar institucionalmente a sus socios, en estrecha vinculación con la Casa de Estudios. Durante décadas, la Corporación fue la responsable de la gestión deportiva y administrativa del equipo, además de resguardar su identidad social, cultural y universitaria.


Su rol fue clave en la consolidación de la Universidad de Chile como uno de los clubes más importantes del país, funcionando como una organización sin fines de lucro, basada en la participación de socios y en principios democráticos.

La quiebra de la Corfuch y su salida de la administración del club estuvieron directamente vinculadas a la implementación de la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas, promulgada en 2005, que permitió el ingreso de capitales privados al fútbol chileno. Bajo ese marco legal, la Universidad de Chile pasó a ser administrada por Azul Azul S.A., concesionaria que asumió la gestión del fútbol profesional tras el colapso financiero de la Corporación en 2006 y su posterior quiebra. En ese proceso, la Corfuch dejó de tener control sobre el equipo y quedó reducida a una existencia jurídica sin operación efectiva. El último presidente del grupo social antes de la quiebra fue Lino Díaz.

A diferencia de otros clubes del fútbol chileno, la reactivación de la entidad no implica, al menos por ahora, un poder de decisión directo sobre la gestión deportiva. Un caso distinto al de por ejemplo el Club Social y Deportivo Colo Colo, que mantiene un porcentaje accionario en Blanco y Negro S.A. y cuenta con representantes con derecho a voto en su directorio, lo que le permite incidir formalmente en las decisiones del club.

En el caso de la Universidad de Chile, la Corfuch no posee acciones ni representación directa en el directorio de Azul Azul, por lo que su influencia se limita actualmente al ámbito institucional y social. No obstante, su reaparición vuelve a instalar la discusión sobre el rol de los socios y la posibilidad de avanzar, a largo plazo, hacia un modelo con mayor participación de la base social en la toma de decisiones del club.

La entidad, entró en quiebra y quedó sin funcionamiento efectivo durante casi dos décadas, recuperó su personalidad jurídica en julio de 2025, luego de que el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos oficializara su reactivación, habilitándola para retomar su vida interna y convocar nuevamente a sus socios.

El regreso de la Corfuch se produce en un escenario especialmente complejo para la Universidad de Chile. Azul Azul mantiene el control de la concesión del club hasta el año 2052, tras la extensión del contrato una vez saldadas las deudas históricas con la Tesorería General de la República, mientras que su presidente, Michael Clark, enfrenta un proceso judicial derivado de las observaciones formuladas por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF).

El panorama actual abre una oportunidad relevante para que la institución social del cuadro azul fortalezca su rol y avance hacia una mayor incidencia en el futuro del club, incluyendo el objetivo a largo plazo de buscar representación en el directorio.

Paso a paso


El vocero de la Agrupación de Socias y Socios de la Corfuch, Jorge Tapia, conversó con Emol y explicó que la asamblea extraordinaria representa el cierre de un proceso que comenzó formalmente en 2019, cuando se produjo el sobreseimiento de la quiebra. “Esto es parte de un proceso bien largo, y lo del sábado es el punto de inflexión para volver a activar la corporación”, señaló.

Tras la quiebra decretada, la entidad quedó imposibilitada de operar con normalidad, sin elecciones, sin cobro de cuotas y sin participación efectiva de sus socios. Esa situación se extendió por 19 años y obligó a realizar una extensa regularización administrativa antes de cualquier intento de reactivación.

En ese sentido, Tapia subrayó que el principal desafío fue reconstruir la institucionalidad desde cero. “No ha estado ajeno a los obstáculos propios de 19 años de congelamiento, donde los socios no pudieron tener participación activa”, afirmó, recalcando que el proceso debía realizarse con estricto apego a la normativa vigente.

La asamblea y la activación de los socios


La asamblea extraordinaria se realizará utilizando dos padrones históricos, correspondientes a los años 1998 y 2005, ambos validados por el Ministerio de Justicia, los que suman cerca de 10 mil socios. Según estimaciones de la Corporación, se espera la asistencia de alrededor de 400 personas para este fin de semana.

El vocero explicó que esta instancia permitirá volver a poner en funcionamiento la base social del club. “Lo primero es la activación de los socios, porque esa era la única pata que faltaba para que la corporación vuelva a funcionar de manera regular”. Además, adelantó que tras la reunión se abrirán mecanismos para validar a ex socios que no figuren en los padrones y a su vez incorporar a nuevos integrantes.

Con la base social activada, el siguiente paso será la realización de elecciones internas, previstas para mediados de este año. De acuerdo con los estatutos, el directorio tendrá una duración de cuatro años y estará compuesto por 15 integrantes, entre directores y consejeros.

Tapia definió este momento como el inicio de un nuevo ciclo. “Yo le pondría el nombre de refundación, porque después de 19 años congelados volver a la vida institucional es una oportunidad para construir algo nuevo”, agregó.

La realidad del club en lo directivo y la posibilidad de incidir


Actualmente, Azul Azul mantiene la concesión del club hasta el año 2052, tras una extensión de 15 años del contrato original. El vocero de la agrupación se refirió al respecto: “Hay un contrato de concesión, pero con una institución que despierta y vuelve a funcionar siempre está la posibilidad de revisar los contratos”. En esa línea, no descartó que a futuro se evalúen fórmulas para tener una incidencia real en la toma de decisiones del club.

En relación con el proceso judicial que involucra a Michael Clark, el portavoz de la Corfuch señaló que la situación es observada con atención. “Lo vemos con mucha preocupación, sobre todo por el impacto que genera en el nombre y en la historia de la Universidad de Chile”, afirmó.