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Camila Rodero, la tenista chilena de 17 años que hace historia y competirá en el Abierto de Australia

Creció en una familia profundamente ligada al tenis.

10 de Enero de 2026 | 13:15 | Redactado por Benjamin Morales Arqueros
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Instagram Camila Rodero
A los 17 años, Camila Rodero está a punto de dar el paso más importante de su corta, pero intensa carrera. Va competir en la qualy del Australian Open Junior 2026, convirtiéndose en una de las pocas chilenas en disputar un Grand Slam en etapa formativa. La última fue Natalia Rojas en 1997.

Rodero es actualmente la 103° en el ranking junior y 1390° WTA. Además posee dos títulos en singles (un J30 y un J60, ambos en 2025) y cinco en dobles (dos J30, dos J60 y un J200, repartidos entre 2023 y 2026).


Camila Rodero nació y creció en Santiago, en un entorno donde el tenis siempre estuvo presente. Desde muy pequeña, las raquetas, las pelotas y las canchas formaron parte de su vida cotidiana, no como una imposición, sino como algo natural. Criarse en ese ambiente le permitió familiarizarse temprano con el deporte y entenderlo no solo como una actividad recreativa, sino como un camino posible de desarrollo personal y competitivo.

Comenzó a jugar tenis a los cinco años, dando sus primeros golpes en un proceso formativo que fue creciendo junto a ella. Con el paso del tiempo, su dedicación aumentó y el juego dejó de ser solo un pasatiempo infantil para transformarse en una rutina exigente, combinando entrenamientos, competencias y estudios. Su evolución fue sostenida, marcada por la constancia y por una rápida adaptación a los distintos niveles de competencia que fue enfrentando en categorías menores.

Rodero creció en una familia profundamente ligada al tenis. Incluso su padre, madre y tío juegan este deporte, lo que para ella ha sido un apoyo clave en su formación. Ese respaldo familiar no solo la acompañó en los primeros pasos dentro de la cancha, sino que también se convirtió en un sostén emocional fundamental a medida que su carrera fue avanzando y las exigencias del alto rendimiento comenzaron a ser cada vez mayores.

Detrás de ese logro hay mucho más que talento, hay método, paciencia y un trabajo que su entrenador, Ricardo Urzúa, conoce de memoria.

"Camila tiene nivel para estar mucho más arriba. Yo sinceramente creo que tiene tenis para estar entre las 20 mejores del mundo junior, y hoy estamos cerca del 100. Eso te deja claro que el potencial está", afirma Urzúa en entrevista con Emol, quien trabaja con ella desde 2023 cuando la jugadora alternaba entrenamientos entre Chile y Argentina.

El trabajo entre Camila Rodero y Ricardo Urzúa se fue construyendo de manera progresiva en Chile desde 2023. La jugadora entrenaba en un principio en Argentina y luego cruzó la cordillera de manera definitiva.

Intensidad, solidez y pequeños ajustes


Desde lo tenístico, su técnico destaca que Rodero no es una jugadora a la que haya que reconstruir. "No tiene grandes déficits técnicos. Son pequeñas mejoras, detalles. Es una jugadora sólida, con buena actitud y muy buena lectura del juego", explica.

Uno de los focos principales del trabajo ha sido el aspecto físico y la intensidad. "Hoy, en el tenis femenino, la que se mueve bien marca una diferencia enorme. Ahí hemos mejorado mucho", señala, en referencia al trabajo conjunto con el preparador físico.

El coach explica que Rodero no encaja del todo en el molde clásico de la jugadora sudamericana. Agrega que no es una deportista que necesite tiempo para aprender, posee un revés bajo, juega correcto para adelante y se adapta bien a las superficies.

Uno de los momentos clave del año pasado, fue el título J30 de Santiago, el primer campeonato ITF junior que Camila ganó en singles.

Incluso, la decisión de jugarlo no fue sencilla. "A ella no le convencía tanto, sentía que no le iba a sumar mucho. Pero era en su club, donde entrena, donde es socia, donde hizo toda su vida. Ganarlo ahí fue muy potente", explica. El título, además, lo consiguió sin ceder sets, lo que terminó por consolidar el impulso anímico.

Aclara que siempre es más fácil trabajar desde la victoria, cuando los jóvenes tenistas ganan, la recepción a las mejoras es mucho mejor.

El desafío mental y la transición al profesionalismo


El salto del circuito junior al profesional no ha sido lineal. Urzúa lo reconoce con honestidad: "Nos hemos encontrado con cierta irregularidad. Semanas donde juega a nivel 300 o 400 del mundo, y después pierde con una rival mucho más atrás en el ranking. Ese es el gran desafío".

Para enfrentar ese escenario, el equipo ha puesto un énfasis especial en el trabajo mental. Camila trabaja con un psicólogo de alto nivel, Felipe Fuenzalida, el cual posee experiencia en selecciones nacionales y en el Comité Olímpico.

Rodero incluso utiliza un cuaderno durante los partidos. Entre cambios de lado va leyendo al menos cinco aspectos mentales y tenísticos que tiene que cumplir. Eso le da seguridad y orden.

Australia: una prueba mayor


La participación en el Australian Open Junior aparece como una prueba exigente, pero no intimidante para el equipo. "Tiene nivel de sobra para pasar la qualy. Ojalá pueda ganar dos o tres partidos en el cuadro", dice Urzúa con convicción.

Camila viajará este sábado a Australia. Antes del Abierto de ese país, competirá en el J300 de Traralgon, con el objetivo de tomar ritmo y confianza.

Hoy, Camila Rodero transita una etapa clave, consolidarse en juniors mientras da sus primeros pasos en el circuito profesional. Con un ranking juvenil cercano al top 100 mundial, presencia en torneos ITF y un debut en Grand Slam, su nombre comienza a instalarse como una de las mayores proyecciones del tenis femenino chileno.