Matías Almeyda, Nemanja Gudelj, Pablo Durán, Alexis Sánchez y Djibril Sow.
NICA
El Sevilla atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia reciente. El equipo andaluz cerró la primera rueda de La Liga hundido en una profunda crisis deportiva, institucional y económica, quedando a tres puntos de la zona de descenso.
Las críticas han caído duramente sobre el técnico Matías Almeyda y han rozado a Alexis Sánchez, quien, afectado también por problemas físicos, ha sido parte de un equipo que no logra sostener regularidad ni solucionar las dificultades ofensivas.
Los sevillanos vienen de perder sus últimos cuatro partidos oficiales, incluida su eliminación de la Copa del Rey, y apenas han sumado 7 puntos de los últimos 33 posibles.
En lo futbolístico, el equipo ha mostrado severas limitaciones ofensivas. Desde la lesión de Rubén Vargas, el Sevilla solo logró marcar en tres de sus últimos ocho partidos, y no convirtió goles desde la salida del delantero Akor Adams a la Copa Africana, quien se ha perdido los últimos 4 partidos.
Su actual “9”, Isaac Romero, arrastra una sequía de más de tres meses sin anotar en liga, una estadística que grafica el principal problema del equipo.
En ese contexto aparece el nombre de Alexis, quien ha aportado con 2 goles y 1 asistencia en 14 partidos jugados, habiendo convertido su último tanto el pasado 5 de octubre ante el FC Barcelona. La falta de gol colectiva se ha transformado en una de las complicaciones principales en esta temporada, una estadística que roza al chileno y que refleja la magnitud de la crisis sevillista.
"Al fútbol se gana con goles y hace mucho que no los hacemos", afirmó Almeyda en rueda de prensa tras la derrota ante el Celta, reflejando el mal momento que hoy arrastran sus jugadores ofensivos.
A los problemas deportivos se suma una plaga de lesiones que ha golpeado a jugadores clave como César Azpilicueta, Gabriel Suazo, Rubén Vargas y el propio Alexis, obligando al club incluso a realizar cambios en el área médica. La fragilidad física ha reducido aún más un plantel ya limitado, generando recaídas y forzando retornos apresurados.
El panorama se complica todavía más en el plano económico. El Sevilla necesita concretar una venta importante cercana a los 10 millones de euros para sanear sus finanzas, lo que podría provocar salidas relevantes en este mercado. Paralelamente, el propio Almeyda reconoció públicamente las dificultades para reforzar el plantel, admitiendo que la situación financiera condiciona cualquier intento de reacción.
Finalmente, el clima institucional tampoco ayuda. Las protestas de los hinchas contra la dirigencia se han intensificado, mientras crecen los rumores sobre una eventual venta del club. Incluso surgió el nombre de Sergio Ramos como posible interesado en el futuro de la entidad, aunque sin ninguna confirmación oficial.
Así, el Sevilla FC cierra la primera mitad de la temporada envuelto en incertidumbre, con el descenso como una amenaza real y con un escenario donde la solución deportiva parece tan lejana como compleja.