Oleksandra Oliynykova tiene 25 años y es 91 del mundo. La ucraniana no pasa inadvertida. Su paso por el Abierto de Australia fue fugaz,
pero bastó para que se hablara de ella. Su aspecto llama la atención: Tiene gran parte de su cuerpo tatuado y apareció en primera ronda
con flores azules en su cara.
Pese a que puso en aprietos a Madison Keys (15° y campeona en Melbourne en 2025), no pudo sortear el debut. Sin embargo, dio a conocer su historia. Y no es cualquier historia.
Oliynykova se describe a sí misma como la única tenista que vive y entrena en Ucrania. Esto, en medio de la guerra con Rusia.
"
Ninguna otra jugadora vive y entrena en Ucrania. Algunas vienen a Ucrania, pero hacen la pretemporada fuera y viven fuera.
El día antes de viajar a Australia, hubo un ataque en Kiev y mi apartamento temblaba por una explosión muy cerca de mi casa. Por la mañana revisé, y fue la casa de en frente la que fue alcanzada por un dron Shahed", confesó en una entrevista con el periodista especializado en tenis, Ben Rothenberg, hace algunas semanas.
La ucraniana recién a fines del año pasado pudo superar la barrera del top 100, tras ganar tres WTA 125 seguidos. El último de ellos, en Colina, Chile.
Su padre es soldado, combate en la guerra y la tenista reside, aún, en Kiev, ciudad donde nació.
"En mi departamento, cuando no hay electricidad, no hay ni calefacción ni agua. A veces nos quedamos sin electricidad durante 15 horas", revela, dando cuenta de la crudeza con la que se vive en un país en pleno conflicto bélico.
Oliynykova viaja sola a los torneos. En Australia, nadie la acompañó. El dinero que podría utilizar para estar con un staff, lo destina al ejército y a su papá.
"No me siento cómoda gastando todo el dinero que gano. Vivo en Ucrania, tengo muchos amigos en el ejército y mi padre es soldado. Cuando no sabes que pasará mañana no te sientes cómoda gastando dinero y viajando con un equipo grande. Quiero ayudar a los soldados, así que seguiré viajando sola"
Oleksandra Oliynykova
"No me siento cómoda gastando todo el dinero que gano. Vivo en Ucrania, tengo muchos amigos en el ejército y mi padre es soldado. Cuando no sabes que pasará mañana no te sientes cómoda gastando dinero y viajando con un equipo grande. Quiero ayudar a los soldados, así que seguiré viajando sola", dijo.
Pero la ucraniana es dura. No teme en lanzarle dardos a las jugadoras rusas y bielorrusas.
"Creo que estas jugadoras deberían ser descalificadas como en otros deportes. Me parece muy triste que la gente esté perdiendo la atención, porque esta es una guerra larga. Si investigas, verás que muchas jugadoras apoyan a Putin o Lukashenko, algo muy fácil de encontrar", dice con firmza.
Incluso, cree que "muchas de ellas no son las personas que muestran en la televisión o en las canchas de tenis. Detrás de esto hay cosas horribles, y no está bien que la gente lo ignore. Sus opiniones y las cosas que hacen son peligrosas, y ellas son unas de las razones por las que mi apartamento temblaba antes de venir aquí".
Actualmente, Oliynikova está jugando un torneo en Cluj-Napoca, Rumania. En octavos venció a la húngara Anna Bondar (64°). No la saludó y tampoco se sacó la foto protocolar.
Cuando le preguntaron la razón, su explicación no dejó dudas. "Anna Bondar participó en el Trofeo North Palmyra en diciembre de 2022, un torneo celebrado en Rusia y fundado por Gazprom, uno de los pilares financieros de Rusia en la guerra. Esos son los mismos fondos que Rusia utiliza para matar niños y mujeres en Ucrania, los mismos con los que destruyen nuestro país. Jugar ese torneo sabiendo todo lo que había pasado es equivalente a jugar en la Alemania Nazi en 1941 y ser pagada con joyería de los judíos asesinados en Auschwitz", lanzó.
La ucraniana, incluso pudo no llegar al torneo rumano. La guerra casi no la deja.
"Tengo mucha suerte de competir en este torneo, porque debido a los ataques rusos me quedé encerrada en el ascensor dos horas antes de que saliese mi tren. Llegue a falta de diez minutos de que saliese el tren, por lo que tuve mucha suerte", reveló.
Este jueves, jugará cuartos de final ante la china Xinyu Wang (33°). Quiere, y necesita, seguir ganando. Por ella, por su papá y por su país.