Con apenas 15 años, el canadiense Jeremy Gohier comienza a captar la atención del mundo del baloncesto por una combinación poco habitual. Una estatura que alcanza los 2,31 metros, movilidad sorprendente y un nivel de juego que lo posiciona como una de las grandes promesas a seguir.
El joven pívot, que a los 13 años ya medía 2,21 metros, viene de protagonizar una actuación sobresaliente con el equipo Nobel Elite, club que se desempeña en la liga universatira canadiense llamada UA Future. Registró 46 puntos, 19 rebotes y cinco tapones, con una notable eficacia de 23 conversiones en 32 intentos de campo, en el triunfo ante LaSalle.
Gohier no solo destaca por su físico. Su rendimiento lo ha llevado a integrar selecciones menores de Canadá, como ocurrió en la FIBA U16 American Cup, torneo que disputó con apenas 14 años y en el que su equipo cayó en la final ante Estados Unidos, consolidándose como uno de los proyectos más prometedores del país en categorías formativas.
Pese a ello, el propio jugador reconoce que su estatura también le ha generado incomodidades fuera de la cancha. "Cada vez que voy a algún lugar, la gente me observa. A veces desearía medir 1,80 metros y pasar desapercibido, pero prefiero tener mi altura actual y poder jugar baloncesto", ha señalado en entrevistas.
Su crecimiento ha sido acelerado desde temprana edad. Con solo dos años ya medía 1,20 metros y a los nueve alcanzaba los 1,70. El otro factor que llama la atención, es que sus padres presentan estaturas dentro de rangos normales (1,83 metros su padre y 1,70 su madre), aunque en su familia existen antecedentes de gran altura, con un abuelo que llegó a medir 1,96 metros y otros parientes que bordean los 2,10.
Mientras continúa su desarrollo físico y deportivo, el nombre de Jeremy Gohier empieza a instalarse como un caso excepcional dentro del baloncesto juvenil internacional.
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