Sam Darnold, mariscal de campo de Seattle Seahawks, campeones este domingo del Super Bowl LX, completó una de las historias de superación más grandes del último tiempo en la NFL.
El líder del nuevo monarca era, hasta esta campaña, un hombre que no había podido encontrar su lugar en la liga durante sus ocho temporadas en la NFL. Tras defender los colores de cinco equipos, siempre con la duda de no ser la estrella que muchos veían en sus tiempos universitarios, en 2025-26 tuvo su merecida redención.
"Es increíble. Con todo lo que ha pasado en mi carrera… Hacerlo así, con este equipo, no lo cambiaría por nada", afirmó Darnold minutos después del triunfo de los Seahawks sobre New England Patriots por 29-13 en Santa Clara.
"Estoy orgullosísimo de mis compañeros, de nuestra defensa. De verdad, no tengo palabras para describir lo que ha hecho la defensa, y también los equipos especiales", añadió en declaraciones a NBC.
Darnold llegó esta temporada desde los Vikings de Minnesota y asumió la titularidad, respondiendo con creces a la confianza del head coach Mike Macdonald.
"La sensación es brutal, es un sentimiento que no se puede explicar, sobretodo después de todo lo que viví", mencionó Darnold, que terminó el partido con 19 pases completados de 38 intentos para 202 yardas, incluido un pase de toudchdown.
Una historia de vaivenes con un final sensacional
El hecho que Sam Darnold haya coronado su carrera de altibajos en la NFL en el mismo lugar donde recientemente la revivió, lo hace aún más especial.
En la banda del Levi's Stadium hace dos temporadas, Darnold pacientemente cumplió su papel detrás de Brock Purdy como quarterback suplente de San Francisco 49ers. Allí, absorbió todo el conocimiento que pudo de los entrenadores y sus compañeros.
De regreso en el Área de la Bahía este domingo y bajo las luces brillantes del gran partido, Darnold se convirtió en campeón del Super Bowl en su primer año como titular para los Seahawks de Seattle.
El jugador de 28 años, ahora tiene un título de la NFL a su nombre, y eso debería ser suficiente para demostrar que pertenece a la élite de los quarterbacks de la liga, después de un comienzo muy criticado en su carrera profesional.
Su trayectoria siempre estuvo cuestionada, era común leer y escuchar a los escépticos que lo consideraban un experimento fallido de la mayor liga de fútbol americano.
El inicio fue muy oscuro. Fue seleccionado tercero por los Jets de Nueva York en la primera ronda del Draft de 2018 de USC y la exigente critica de la "Gran Manzana" lo apuntaba como la gran esperanza para levantar una franquicia que hace años vive días negros.
Sin embargo, todo resultó al revés. Tuvo un récord de 13-25 y un índice de pasador de 78.6 en sus primeras tres temporadas con los Jets, el segundo peor en la liga entre 43 quarterbacks con al menos 15 inicios de 2018-20. Tras algunas lesiones, dejó tierras neoyorkinas buscando un nuevo destino donde intentó despegar.
Luego de varios años como suplente y sin encontrar su lugar en la liga, incluyendo una estancia muy irregular en Carolina Panthers, llegó a los 49ers de San Francisco en 2023, donde encontró la chispa que necesitaba que encender eso que estaba dormido.
Durante su paso por California, jugando en la ofensiva del entrenador Kyle Shanahan mientras aprendía de Purdy, fue el momento crucial para revivir su carrera de las cenizas cuando muchos ya lo habían echado al olvido.
Un año después, en Minnesota, la suerte le hizo un guiño. Iba a ser el suplente del prometedor novato J. J. McCarthy, destinado a conducir el futuro de los Vikings, pero en la pretemporada sufrió una grave lesión de rodilla que lo dejó fuera todo el año. Así Darnold tomó la titularidad y explotó todo su talento, liderando a su escuadra a un campañón de 14 victorias en 17 partidos, antes de caer en primera vuelta de los playoffs.
Y este año llegó la coronación total. Ya con otro estatus, los Seahawks bajo el alero de Macdonald como nuevo entrenador, apostaron por Darnold y le dieron un contrato que le aseguraba la titularidad. ¿La respuesta? La mejor campaña de su vida, manejando los hilos de los Seahawks y siendo la pieza fundamental de una escuadra que supo lograr la gloria en el Super Bowl LX.
No fue fácil, como ocurrió en este juego para el olvido de cuatro intercepciones en una derrota 21-19 en la Semana 11 de la temporada regular contra Los Angeles Rams, a mediados de noviembre.
Pero Darnold no perdió el norte y tras eso mejoró su rendimiento de manera exponencial. El ejemplo claro es que en los siguientes dos duelos ante los Rams exhibió su mejor cara: primero llevando a su equipo a una victoria de 38-37 en tiempo extra, el 18 de diciembre, antes de un triunfo de 31-27 en el Campeonato de la NFC, el mes pasado, que le valió el billete al gran juego en Santa Clara.
En la vida, siempre hay oportunidades. Y Sam Darnold lo demostró en esta última temporada de la NFL.