El estadounidense Anthony Kim, que estuvo 12 años fuera de la élite del golf, se impuso en una jornada épica, en la segunda fecha del LIV Golf, que se disputó en el The Grange Golf Club de Adelaida (Australia).
El norteamericano entregó una tarjeta total de -23 para llevarse una victoria totalmente inesperada, tras una jornada final de 63 golpes (-9). Superó el -20 del español Jon Rahm y -17 del estadounidense Bryson Dechambeau, que lo escoltaron. Joaquín Niemann, por su parte, acabó con -14 y empatado en el 12° lugar.
El californiano, de 40 años, tiene una historia digna de Hollywood y era uno de los mayores misterios del golf hasta hace unos años. Ahora, ya metido dentro del LIV Golf de forma definitiva y siendo parte de los 4Aces de Dustin Johnson, se dio el lujo de sorprender al mundo en Adelaida.
Tras lidiar con la presión y ser colocado por algunos como uno de los sucesores de Tiger Woods, Kim se alejó de los campos de golf en 2012 por problemas de lesiones, especialmente por una rotura del tendón de Aquiles cuando comenzaba a despuntar en el PGA Tour. A sus 25 años ya tenía tres victorias, alcanzó el número seis del ranking mundial y peleaba los grandes torneos mano a mano con los mejores del planeta.
Desapareció del mapa hasta principios de 2024, cuando aceptó el llamado del LIV para sumarse al circuito como "wildcard" y sin ser parte de un equipo. En una entrevista con el ex golfista David Feherty, antes de su debut en Miami en abril de ese año, reveló su drama.
El estadounidense tocó fondo como deportista y ser humano. Reconoció problemas con las drogas y el alcohol. Incluso, reveló que pensó en suicidarse en varias ocasiones en dicha nota.
"Creo que nunca me ha gustado el golf. Solo fingía ser feliz para ganar más dinero. Era agresivo en el campo de golf y también era agresivo fuera. Y eso me llevó a la ruina", contó Kim.
Sobre sus traumas, el estadounidense señalaba que "me volví muy bueno ocultando todo lo que me pasaba y perdí mi identidad. Era una persona triste, pero alguien que siempre sonríe y que nunca está mal es una atracción para los auspiciadores, pero eso no era yo".
Lo más desgarrador que reveló Kim fue que "pensaba en quitarme la vida todos los días durante casi dos décadas, incluso cuando estaba jugando en el PGA Tour. Para el público parecía una persona feliz, pero estaba luchando contra mis adicciones y mi mente. Tras caer, seguí cuesta abajo. Tuve momentos muy oscuros, muy bajos, no tenía un propósito. Estuve rodeado de gente mala, que se aprovechó de mi, algunos estafadores, y cuando eres joven no te das cuenta".
Su recuperación
Kim empezó a poco a recuperar el rumbo, mientras todo el mundo del golf se preguntaba qué pasaba con él.
En los años que no jugó al golf profesional, se transformó en una especie de mito y siempre existieron especulaciones de todo tipo sobre su real paradero.
"Apenas podía caminar hacia la rehabilitación. Tomaba hasta 14 pastillas diarias para desintoxicarme. Un día abrí los ojos y el médico me dijo: 'Puede que no te quede mucho tiempo'", afirmaba el ex seis del mundo.
El nacimiento de su hija Isabella, que lo abrazó fraternalmente tras ganar en Adelaida, fue uno de los motivos de su despegue y motivación para volver al golf competitivo, dejando de lado sus fantasmas.
"Me prometí que le demostraría que nunca es demasiado tarde. Antes de ella, yo no tenía ningún sentido en mi vida", dijo.
Este domingo, al ganar el torneo en Australia, Kim no pudo contener las lágrimas cuando enfrentó a los medios: "Realmente, no sé qué decir en este momento".
"Es algo abrumador. Nunca dejaré de luchar por mi familia. Dios me dio un talento y hoy pude jugar un buen golf. Sabía que lo conseguiría. Nadie más tiene que creer en mí, excepto yo mismo. Cualquiera que esté pasando por momentos difíciles puede superar cualquier cosa”, continuó.
Kim no tenía estatus para el LIV Golf en este año. Pero tras ser quinto en el PIF Saudi International, a finales de 2025, luego consiguió una de las tres plazas en la escuela clasificatoria de la gira árabe para 2026, en las LIV Golf Promotions.
Y este domingo completó su gran historia al ganar el título, primero en 14 años, en tierras australianas y se adjudicó un premio tremendo de US$4 millones.
Una historia pocas veces contada.