Los Juegos Olímpicos de Invierno continúan dejando imágenes impactantes en disciplinas donde el riesgo es parte esencial del espectáculo. Una de ellas es el Big Air, modalidad del Esquí Freestyle en la que los competidores se lanzan desde rampas de gran altura para ejecutar complejas acrobacias en el aire antes de aterrizar sobre una pendiente artificial.
En esta exigente prueba participaba el finlandés Elias Lajunen, de apenas 18 años, una de las jóvenes promesas europeas del circuito. El Big Air olímpico contempla saltos que pueden superar los 55 metros de distancia, donde los atletas combinan rotaciones múltiples y maniobras técnicas en fracciones de segundo. El margen de error es mínimo y cualquier desajuste en el aire puede traducirse en una caída de alto impacto.
Durante la ronda clasificatoria masculina, Lajunen tomó velocidad y se impulsó con potencia desde la rampa principal. El salto fue amplio y alcanzó una distancia cercana a los 40 metros, pero al momento del aterrizaje perdió estabilidad. El joven esquiador cayó violentamente de espaldas sobre la nieve, generando inmediata preocupación entre el público y los demás competidores.
La prueba se detuvo de inmediato para permitir el ingreso del equipo médico. El deportista permaneció varios segundos tendido en la pista mientras era evaluado por los paramédicos, quienes lo inmovilizaron antes de retirarlo del lugar para someterlo a exámenes más detallados. Al momento de ser atendido, realizó un gesto con su pulgar indicando que estaba consciente.
Según los primeros reportes entregados por la delegación finlandesa, el esquiador se encontraba consciente tras la caída y fue trasladado a un centro asistencial para descartar lesiones graves. Aunque en un inicio no se informaron fracturas, sí se evaluaban posibles contusiones y traumatismos producto del fuerte impacto en la espalda y zona cervical.
La caída del joven finlandés volvió a poner en evidencia el riesgo que implica el Big Air. La especialidad que se introdujo en los Juegos Olímpicos de PyeongChang 2018, ha representado un desafío de seguridad para los organizadores y atletas.
Caída de Lajunen