Javier Torrente, Diego Oyarzun y Vicente Fernández.
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Everton de Viña del Mar volvió a caer este domingo, esta vez por 0-1 ante Audax Italiano en el Estadio Bicentenario de La Florida y es indiscutiblemente el peor equipo del Torneo Nacional.
Además, el elenco viñamarino alcanzó la peor racha goleadora de su historia en la máxima categoría, dejando a Javier Torrente en una situación cada vez más compleja.
La derrota no solo significó la cuarta caída en igual número de fechas para el conjunto oro y cielo. Si se consideran los partidos del cierre de la Liga de Primera 2025 y los disputados en el actual campeonato, el equipo acumula 681 minutos sin convertir, superando su propio registro más negativo (615 minutos en 2020), también bajo la dirección técnica de Javier Torrente.
Pese al crítico presente, el técnico defendió el rendimiento de sus dirigidos y apuntó a factores externos para explicar el resultado. "Al plantel hay que sacarle el máximo, lo vi competitivo, lo vi bien. El árbitro nuevamente tiene varios desaciertos, siempre en contra de Everton", sostuvo en rueda de prensa tras el encuentro.
El último gol de Everton en el torneo fue el 9 de noviembre de 2025, cuando Julián Alfaro anotó a los 39 minutos en el triunfo 2-1 ante Cobresal, resultado que terminó siendo clave para evitar el descenso. Desde entonces, el equipo encadena siete partidos consecutivos sin marcar.
Con cero puntos y sin goles a favor en el presente campeonato, el elenco viñamarino es colista absoluto, mientras que el cuestionamiento hacia Torrente crece y su continuidad comienza a estar seriamente en duda. El propio entrenador reconoció el delicado escenario. "Los entrenadores estamos en la posibilidad de ser removidos y si ven que la cosa no es por acá, la directiva está en todo su derecho de removerme del cargo", afirmó.
En la próxima jornada, Everton visitará a Universidad de Concepción el domingo a las 12:00 horas, mientras que Audax Italiano viajará a la Quinta Región para enfrentar a Unión La Calera este viernes a las 20:30. Para los de Viña del Mar, el margen de error parece haberse agotado.