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El grito desesperado de Jarry, la "sorpresa" en su box y el particular hincha fiel: Lo que no se vio de la derrota del chileno en el Chile Open

Al menos 3 mil personas asistieron a San Carlos de Apoquindo.

24 de Febrero de 2026 | 07:00 | Redactado por Benjamin Morales Arqueros
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Photosport/ Chile Open
Nicolás Jarry (155°) lo intentó pero no pudo vencer en la primera ronda del ATP de Santiago a Dino Prizmic (120°).

Llegó a su décima derrota consecutiva tras caer por 6-3, 5-7 y 6-2. Sin embargo, en las dos horas y 38 minutos que duró el encuentro pasaron muchas cosas que llamó la atención de los medios y del público, aquí te las contamos.


Los pequeños que se robaron el protagonismo


Corría el primer set del partido, Jarry sacaba 3-2 a favor y apareció el primer momento tierno de la jornada que se robó la mirada de los asistentes.

Un niño que hacía de “ballboy” se confundía entre pasar la toalla o pelota al tenista chileno. La situación sacó risas en San Carlos de Apoquindo y también en el propio jugador.

Además de nuestro pequeño personaje principal, habían otros tal como él en la galería, hombres y mujeres. Ya en el segundo set, cuando el público bajó los gritos producto del primer set perdido por el chileno, estos chicos fueron los encargados de liderar diversos “ceacheí”, llamando la atención de los presentes que también les siguieron la corriente.

El hincha que no paró de vivir el partido


Un joven con short, gorro verde y camiseta de Chile, se encontraba sentado solo en la parte Andes del Court Central. Resulta que este adolescente llevaba toda la tarde disfrutando de la jornada, y siempre en el mismo puesto.

Este muchacho fue el personaje de la noche, alentó a “Nico” cuando iba perdiendo y ganando. Además, siempre se le veía comiendo sus uñas producto del nerviosismo o intentando estar constantemente de pie.

Frases como “nada es imposible”, “estamos todos contigo”, “lo das vuelta Jarry” o el típico “ceacheí” fueron claves para mantener al público activo.

El coach de Jarry


En el box de Jarry hubo sorpresa. Estaba Juan Matías González, ex tenista chileno que alcanzó a tener ranking ATP y que cuenta con años de experiencia en las reputadas academias de Justin Henin y Sergi Bruguera.

"Pásale la responsabilidad", le decía, entre otras cosas, González al "Nico", aconsejándolo en un partido que se tornaba muy duro. Pero no pudo.

El grito desesperado


"No puedo meter ninguna mierda", gritó Jarry cuando quedó 3-5 abajo. Incluso agarró una pelota y la revoleó, sacándola del estadio. Prueba fechaciente de la frustración.

Iba 3-1 en el primer set, y perdió cinco juegos seguidos a base de errores no forzados, prácticamente.

La lucha de Jarry con sus emociones


Desde que ingresó a la arcilla precordillerana, al “Príncipe” se le notó muy serio. Probablemente una razón era la concentración que llevaba para disputar este duelo. A pesar de los “olé olé”, su rostro seguía sin alguna característica llamativa.

Los problemas comenzaron a llegar en el noveno juego del primer set. Jarry quien estuvo arriba 3-2, un momento después ya estaba 3-5 en contra. Este resultado no lo puso para nada contento y de un raquetazo mandó una pelota fuera del estadio, por esto recibió un warning. En el mismo juego pero un punto después, el nacional comenzó a reclamar por las pantallas que emitían una fuerte luz.


3-6 y el set ya está perdido, el jugador se enoja con él mismo, se recrimina por los juegos perdidos y habla de lejos con su cuerpo técnico.

En el segundo lapso se abría una pequeña esperanza, pero el chileno no lo demostraba en su gesticulación. A pesar de estar jugando un gran tenis 2-1 arriba, el deportista no celebraba los puntos obtenidos.

No había quiebre por el momento, en el 4-3 a favor, se le complica el juego y “Nico” molesto tira la raqueta para el cielo, afortunadamente logró tomarla nuevamente y se salvó de otro warning.

7-5, el chileno aprieta el puño, duelo empatado y sigue la mirada fija sentado a la cancha.

Comienza el tercer set y todo se derrumbó. 0-3 abajo, la gente se comenzó a ir y el tenista local parecía totalmente desconcentrado, intentando buscar una respuesta. 1-5 y los primeros servicios empiezan a sonar como quejas, mostrando desconformidad ante lo realizado.

Último juego del partido, Jarry falla una pelota que se va por milímetros de la cancha y comienza a alegar con el umpire debido a que encontraba injusta esa decisión. No hubo solución ante su petición, el partido terminó, le reclamó nuevamente al juez y terminó sacándole foto a la marca polémica que quedó en la arcilla.