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Las feroces señales que reflejan la crisis que vive Nicolás Jarry y el complicado panorama que asoma

El chileno lleva diez derrotas seguidas. No gana desde julio del 2025.

24 de Febrero de 2026 | 11:15 | Redactado por Felipe Muñoz, Emol
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Photosport
El Chile Open parecía el escenario perfecto para que Nicolás Jarry (155°) volviera a ganar. Con su gente, hinchada, familia y jugando un torneo que le trae buenas sensaciones y que ya ganó en 2023.

Pero nada de eso pasó. La ilusión se esfumó. El chileno volvió a mostrar un tenis demasiado irregular y cayó ante el croata Dino Prizmic (120°), quien lo venció por 6-3, 5-7 y 6-2.

Jarry no gana desde julio del 2025. Su ranking sigue a la baja y la crisis de confianza parece ser total. Ya son 10 derrotas en fila en un momento realmente dramático.

Y más allá de sus resultados y nivel tenístico, lo que se vio ayer del "Nico" fue preocupante. Su lenguaje corporal habló por sí solo.

Jarry parecía no estar disfrutando. Apenas celebró de manera tibia en contadas ocasiones y cuando ganó el segundo set, solo levantó el brazo y apretó el puño, pero en su rostro ni siquiera se dibujó una sonrisa. Sus gestos no mostraban felicidad, pese a que se iba a un decisivo tercer parcial.


El chileno se veía quejumbroso, se recriminaba los errores constantemente y el aliento del público parecía no ser lo totalmente suficiente para levantarle el ánimo. "No puedo meter ninguna mierda", se escuchó que vociferó cuando quedó 3-5 en el primer set, antes de agarrar una pelota y revolearla fuera del estadio. Un grito desesperado.

Su actitud incluso llamó la atención en redes sociales, donde varios usuarios concordaron en que no se veía "disfrutando". "Se ve chato, cansado", decían otros cibernautas.

La guinda de la torta pareció ser esa pelota que le dio el match point a Prizmic. Según Jarry, su golpe dio en la línea, pero el sistema automático la cantó mala. El chileno, incrédulo, reclamó contra el umpire y una vez consumada su derrota, fue y le sacó una foto, desafiando a la tecnología.

Luego, en conferencia, se mostró crítico con la situación. Un jugador que suele ser bastante protocolar, pero que esta vez disparó fuerte. "Lo que pasó es que la pelota tocó la línea y falló el sistema, así de simple. No soy yo. Hay muchísimos que no entienden... No sé por qué la ATP quiere que una maquina esté por encima del ser humano. A mí no me cabe en la cabeza que el jefe sea una máquina, es ridículo", lanzó.

Incluso, muy molesto Jarry, dejó la cancha visiblemente ofuscado e ignoró a las decenas de fanáticos que lo esperaban camino a los vestuarios. Un partido que pareció ser una tortura.

Un lenguajo corporal y no verbal que dista mucho del que exhibió hace algunas semanas, cuando junto a Tomás Barrios en el dobles, le dieron la serie ante Serbia en la Copa Davis. En esa ocasión, jugó bastante con el público, pedía aliento y celebró efusivamente cada acierto.

Ahora, sobre su más que complicado momento, el chileno con el rostro serio explicó: "No fue para nada fácil, mi rendimiento todavía no está como me gustaría. El segundo set no fue tampoco un buen set, yo me mantuve jugando. Y en el tercero mi rival subió un montón, sobre todo en la devolución, me dio muy pocas chances. Todavía hay mucho que mejorar".

Y lanzó: "Es muy difícil agarrar confianza sin tener continuidad. Por lo menos ya llevo dos partidos seguidos y eso es algo. Mi nivel subió un poco de la semana pasada a ahora, pero como no he competido sano hace mucho tiempo es difícil y no he podido manejarlo bien. Hace dos días, por primera vez, logré trabajar el saque como a mí me gusta. Todavía falta por recorrer en ese ámbito, pero es la única noticia positiva que tengo en estos últimos meses".

Ahora, Jarry viajará a Estados Unidos para disputar las clasificaciones de los Masters de Indian Wells y Miami. De tener éxito, podría ganar importantes puntos para el ranking y retomar confianza.

Sin embargo, si se mantiene esta nefasta tónica, los Challengers ya lo miran de reojo. Por su escalafón, ya casi no puede entrar a las qualys de ATP's y el panorama no se ve para nada favorable.
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