El Bodø/Glimt obró un milagro en la Champions. Por los playoffs, eliminó al poderoso Inter de Milán, finalista de la última edición. El equipo noruego le ganó los dos partidos de la serie al gigante italiano, 3-1 en casa y 2-1 en el Giuseppe Meazza.
El club nórdico tiene su origen en la ciudad de Bodo, muy cerca del Círculo Polar Ártico, donde el sol es esconde gran parte del año. El equipo fue fundado en 1916 y su estadio no llega a los diez mil espectadores. No siempre destacó, le tomó 104 años obtener su primera liga.
El Bodø/Glimt llegó a estar cerca de la quiebra en 2010, pero los hinchas se organizaron para juntar dinero y hasta armaron una campaña de recolección de botellas para evitar la desaparición de la institución. Un grupo de pescadores, además, donó parte de lo que extraían del mar.
"Era un club totalmente distinto al de hoy porque estábamos casi en bancarrota, no teníamos utilero. Tuvimos que despedir al encargado de la equipación porque no podíamos permitírnoslo… Así que lavábamos la ropa de entrenamiento en casa y llegábamos listos para entrenar", relató Havard Sakariassen, exjugador del club y actual director deportivo, a The Mirror.
Sin embargo, la situación cambió radicalmente. La horda amarilla campeonó en 2020, 2021, 2023 y 2024. El año pasado, además, fue semifinalista de la Europa League.
En el club dicen que no hay recetas mágicas para el éxito, pero varios factores han incidido. Uno de esos factores tiene nombre y apellido: Kjetil Knutsen.
El técnico arribó en 2018 al equipo. No tuvo una carrera destacada como futbolista y su periplo como entrenador inició hace tres décadas en la quinta división noruega.
Poco a poco fue escalando. En su país lo consideran un genio de la táctica y ven ciertas similitudes entre él y Jürgen Klopp.
"No importa ganar. Lo que importa es el rendimiento. Si rendimos al 100% de nuestra capacidad, la victoria será una consecuencia. Debemos tener mucha intensidad", ha dicho.
Cuando Knutsen firmó con el club, se dio cuenta que tenía un problema. Los jugadores bajaban el nivel en los momentos complicados. Por eso llamó a Bjorn Mannsverk, un ex piloto de la Fuerza Aérea de Noruega que hoy es "coach mental".
"Tal y como yo lo veo, es más difícil ser jugador de fútbol que piloto de cazabombarderos", dijo el otrora militar en una entrevista con El País de España.
"Usamos 'mindfulness' para aumentar la capacidad de detectar cuándo estás perdiendo el foco y recuperar la concentración. La otra parte del trabajo es reconocer las emociones, para reducir el estrés y aumentar la capacidad de decisión. La rabia no es positiva, es mejor usar la lógica", agregó.
El Glimt tiene un presupuesto de poco más de 60 millones de euros, muy poco en comparación con las potencias europeas, y 19 de sus 27 jugadores son noruegos. No puede fichar grandes estrellas, así que trata de fabricarlas, y con un fuerte sentido de pertenencia.
El ejemplo de ello es Patrick Berg, el mediocampista pulido en la cantera que actualmente lleva la jineta de capitán. Su padre y su abuelo también brillaron en el Bodø. Tras un paso por Francia, regresó a los orígenes.
La dirigencia apuesta por las inferiores, pero además compra jugadores desconocidos. Por Albert Grønbæk pagaron menos de cinco millones de euros y lo vendieron al Rennes por 15, a Faris Mounbagna lo trasparon al Olympique Marsella por ocho millones y a Hugo Vetlesen al Brujas por siete.
En el Bodø/Glimt hay una tradición muy especial. En la década del setenta, un hincha quería animar al público en las gradas, pero no contaba con un megáfono, solo con un cepillo de dientes amarillo que terminó utilizando para "dirigir la orquesta".
El cepillo de dientes pasó a ser un símbolo para la hincha, una forma de decir que limpiarían a los rivales. Ha llamado mucho la atención en esta Champions.
Los hinchas siguen yendo con cepillos al estadio, han confeccionado unos de gran tamaño y el capitán le entrega uno de madera al equipo rival antes de cada partido.
El Bodø/Glimt ya está en octavos de final de la Liga de Campeones. No solo eliminó al Inter de Milán, también venció al Manchester City y al Atlético de Madrid en esta edición. Hasta ahora ha ganado unos 30 millones de euros, pero la ambición de este grupo de personas del Círculo Polar Ártico no tiene freno.