Lamar Odom, el exjugador de la NBA que brilló en los Los Angeles Lakers junto a Kobe Bryant y se coronó campeón en dos ocasiones (2009 y 2010), ha confesado en una entrevista reciente en el podcast "The Cousins", los detalles crudos de cómo su adicción a las drogas destruyó gran parte de su potencial y legado en el baloncesto profesional.
"Me encantaban las drogas, estás hablando con un verdadero adicto. En verano tomaba drogas, no lo voy a esconder, tuve grandes veranos de cocaína. Debería estar donde están todos en el Salón de la Fama por puro talento", enfatizó.
Una carrera con buenas y malas
Lamar Odom tuvo una carrera destacada en la NBA, aunque marcada por altibajos. Seleccionado como cuarta elección general en el Draft de 1999 por Los Angeles Clippers, mostró desde temprano un talento versátil como alero-pívot con habilidades excepcionales. Tras pasar por Clippers (1999-2004) y un breve paso por Miami Heat (2003-2004), llegó a los Lakers en 2004, donde vivió sus mejores años.
En Los Ángeles, formó parte del núcleo ganador junto a Kobe Bryant y Pau Gasol, contribuyendo decisivamente a los títulos de la NBA en 2009 y 2010. También representó a Estados Unidos en el Mundial de 2010, donde ganó la medalla de oro.
Posteriormente jugó en Dallas Mavericks (2011-2012) y tuvo un paso fugaz por el Baskonia en España. Su carrera terminó oficialmente en 2014, tras problemas persistentes relacionados con su salud y adicciones.
El episodio que casi lo mata
El punto más oscuro de su vida llegó en octubre de 2015, cuando Odom fue encontrado inconsciente en un prostíbulo en Nevada, tras una mezcla de drogas que incluyó cocaína, estimulantes y otras sustancias. Estuvo varios días en coma profundo, conectado a máquinas, con pronóstico reservado y más de una docena de complicaciones en órganos vitales, incluidos derrames cerebrales y ataques al corazón. Muchos médicos calificaron su supervivencia como "un milagro andante".
"Recuerdo que estaba acostado en la cama, con dos mujeres y después me quedé dormido. Eso es todo. Cuando desperté, cuatro días después, estaba tratando de expulsar tubos de mi boca", mencionó con crudeza.
Recuperarse de ese episodio requirió meses de rehabilitación física y mental, y marcó un antes y un después en su relación con las drogas. Según su relato, ese casi fatal incidente fue el resultado de años de abuso de sustancias sin control.
"Tenía el control, pero cuando tienes la mente de un borracho, piensas en cómo engañar al sistema", dijo, refiriéndose a su consumo principalmente en los veranos, cuando los controles antidrogas eran menos estrictos.
También contextualizó cómo comenzó su camino con las sustancias desde muy joven: “Mi padre era heroinóman (…) Empecé a fumar marihuana a los 14 o 15 años. Después de perder a mi madre a los 12, explotas, y eso te marca”.
Tras dejar la NBA, Odom ha tenido altibajos, recientemente completó un programa de rehabilitación de 30 días en Los Ángeles, orientado a frenar su consumo de marihuana y evitar recaídas en sustancias más duras.
Aunque hoy intenta enfocarse en su recuperación y en ayudar a otros con experiencias similares, su historia sigue siendo un recordatorio de cómo la adicción puede arruinar incluso las carreras más prometedoras.